Objetivo de Inteligencia: ‘Infiltrar Al Qaeda’, de Juan Carlos Estarellas López

Se ha publicado recientemente el libro “Objetivo de Inteligencia: Infiltrar Al Qaeda”, de Juan Carlos Estarellas López.

juan.carlos.estarellas

Estas son las respuestas que el propio autor nos ha facilitado de manera amable y desinteresada:

“En primer lugar, quiero dedicar unas palabras de agradecimiento por el interés en mi trabajo de investigación que me ha mantenido durante poco más de un año dedicado casi íntegramente a ello. Un trabajo (mi tercero) que sin duda alguna inicié con la finalidad de averiguar un conjunto de informaciones, datos y confidencialidades a diversos medios de comunicación estadounidenses relacionados con la guerra contra Al Qaeda y los Talibán y que, como experto en radicalismo religioso desde el ámbito académico-científico, no me quedaba otro remedio que indagar, contrastar, investigar y, finalmente, desarrollar. Viendo finalmente la luz este mes de diciembre.

En segundo lugar, debo trasladar todo mi apoyo, consideración, respeto y admiración por las víctimas de los crueles y cobardes ataques yihaditas sufridos el fatídico día de 11M en Madrid.

Por último, debo hacer hincapie en el hecho de que de manera transversal (no era el objetivo de mi trabajo), mientras desarrollaba mi investigación sobre el papel jugado por la inteligencia estadounidense como aliada de España, y digo aliada porque colabora en la lucha que desde España se viene desarrollando contra la ‘Yihad Global’ (Guerra contra Al Qaeda dirigida por EEUU), y después de valorar, integrar y analizar cientos y miles de documentos, tuve la fortuna de descubrir unos datos que NO podía pasar desapercibido, de ninguna manera. Unos datos que cuanto menos debían ser investigados e incluso contrastados… Unas informaciones a mi juicio verdaderamente relevantes y en los que la propia inteligencia estadounidense reseñaba (incluido en un informe de inteligencia) haría mención al ataque de 11M en Madrid (bombas en los trenes). Entendí que estás informaciones (pendientes de valorar en profundidad) debían ser investigadas y acaparar toda mi atención por cuanto podrían existir personas y sujetos que de alguna manera hubieran llegado a tener conocimiento e incluso participación en esos ataques. Sin embargo, toda esa información en bruto (repito, pendiente de valorar a integrar adecuadamente) debía ser analizada. Qué duda cabe, que lo acabaría siendo en la medida que viene en un subcapítulo de mi trabajo de investigación.

Pero la parte de nuclear y central de mi trabajo debía seguir su camino toda vez que entendía que la puesta en marcha de un plan o programa de infiltración yihadista podría ocasionar un serio problema de seguridad internacional, con afección a la lucha que desde los respectivos servicioes exteriores y de inteligencia de países aliados de EEUU.

Pues bien, una vez concluida la parte central importante del trabajo, incluyendo la identificación de posibles yihadistas doblados con la finalidad de infiltrar Al Qaeda y los Talibán, retomé nuevamente y con mayor fuerza si cabe esa parte importante de mi trabajo que, de ninguna manera, iba a quedar sin indagar.

La posibilidad de que pudieran existir personas o individuos que de alguna manera tuvieran o hubieran podido tener algún tipo de vinculación o conexión (tanto directa como indirecta) e incluso transvesal, debían ser investigados. Cosa que hice con los medios que dispuse y tuve a mi alcance (análisis de fuentes abiertas).

La conclusión a la que llego al finalizar el trabajo, de ahí que aconseje al futuro lector la lectura de mi libro en profundidad, es que existen líneas de investigación que debenrán ser investigadas hasta sus últimas consecuencias.Entiendo que no puede quedar ningún atisbo de duda, dato o información que no deba ser investigada criminalmente para lograr traer ante la Justicia española a todas aquellas personas que hubieran podido estar implicadas. Estos datos deben ser analizados y comprobados. Necesitamos conocer ¿quiénes son y dónde están los sujetos marroquíes Al Halil y Al Hijazi? ¿Quién o quienes les retienen en la actualidad? ¿Qué saben estos dos sujetos exactamente sobre el 11M? Y los más importante, ¿porqué Al Halil reconocería a diversas personas -súbdito/s saudí/es- ser el “autor intelectual” del ataque a los trenes en Madrid?

En resumen, aconsejo la lectura de mi libro y que el lector analice y alcance sus propias concluisiones al respecto.”

Esta misma mañana hemos ido a comprar un ejemplar a la tienda de Bubok, en Calle Belén número 13 de Madrid. Puedes adquirir este trabajo en Bubok.

Un héroe vivo: don José Antonio Ortega Lara

Hoy os presentamos una entrevista que concedió hace años don José Antonio Ortega Lara a Fernando Sánchez-Dragó en Telemadrid.

La actualidad del año que hemos pasado, con todas las excarcelaciones, cumpliendo el que fuera su torturador y asesino de tres Guardias Civiles, Josu Uribetxeberria Bolinaga, dos años en libertad ‘por un cáncer terminal’, hace que recordemos al señor Ortega Lara. Aún un referente para todas las Víctimas del Terrorismo que no se mueven por las subvenciones que caen de los impuestos de los ciudadanos, sea el tiempo que sea.

 

Josu Uribetxeberria Bolinaga

Josu Uribetxeberria Bolinaga, secuestrador y asesino etarra

Este pequeño homenaje en tu honor, don José Antonio Ortega Lara, eres un héroe de España:

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Youtube

Atentado Casa Cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza

El día 11 de diciembre de 1987 ETA comete un terrorífico atentado contra la Casa Cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza.

 

El Guardia Civil que estaba en funciones de vigilancia en la garita de entrada a la zona de viviendas, observa cómo un hombre estaciona un vehículo Renault 18 enfrente y sale corriendo. Eran las seis y diez de la madrugada. Se dirige a él para indicarle que allí está prohibido aparcar… ¡¡¡BOOOOOOMMMMM!!! Estallan 70 kilogramos de explosivo.

 

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La explosión fue orientada hacia la zona de viviendas:

 

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El Acuartelamiento queda así:

 

 

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Causa la muerte de:

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Pedro Ángel Alcaraz Martos, natural de Torredonjimeno (Jaén), tenía 17 años cuando fue asesinado. Pedro Ángel vivía en la casa cuartel junto con su hermana Rosa María y el esposo de ésta, Juan José Barrera Anguita, así como con las dos hijas del matrimonio, las gemelas Esther y Miriam. La explosión de la casa cuartel destrozó la familia por completo. Pedro Ángel y sus dos sobrinas, de tres años de edad, fallecieron en el atentado mientras los padres de las niñas, Rosa María y Juan José, resultaron heridos de gravedad. Los tres fueron enterrados en Torredonjimeno (Jaén).

Las dos sobrinas de Pedro Ángel, Esther y Miriam Barrera Alcaraz, de tan sólo 3 años de edad, habían nacido en Zaragoza. Esther y Miriam eran gemelas. Su padre, Juan José Barrera Anguita, llevaba cinco años destinado en un equipo de desactivación de explosivos de la Guardia Civil en Zaragoza. Los padres de las niñas tardaron cuatro y cinco meses en recuperarse, respectivamente. Juan José Barrera, que sigue en activo en la Guardia Civil, no había hablado prácticamente con ningún medio de comunicación desde que mataron a sus hijas, pero no pudo guardar silencio por más tiempo cuando, en noviembre de 2010, el presidente del PSE, Jesús Eguiguren, afirmaba: “hice la hoja de ruta con Josu Ternera. Me entendía bien porque sabía exactamente cómo era. Comimos bastantes veces juntos, eso da pie a hablar de muchas cosas […] somos de la misma edad más o menos, tiene hijos, enseguida conectas con ciertas reflexiones”. Las palabras de Eguiguren, el tono de colegueo con el que se refería al sanguinario líder de ETA prófugo de la justicia, produjeron “vergüenza, bochorno y rabia” en Juan José. Su esposa, Rosa María, hizo un llamamiento público al presidente Rodríguez Zapatero para que destituyera a Eguiguren, mientras que Juan José, tal y como recogió el diario La Gaceta, manifestó entre sollozos:

 

Viendo la entrevista, daba la sensación de que Eguiguren y Ternera son buenos amigos […] Esto es bochornoso, nunca he confiado en el Gobierno de Zapatero y ahora menos que nunca […] Lo único que faltó en la entrevista es que preguntasen a Eguiguren si iría a comer con Ternera si le hubiera matado a dos hijos… No habría ido y de ir, ¿qué hubiera llevado en el bolsillo? […] Hablan de nuestro dolor, pero sólo queremos justicia, porque en un Estado de derecho civilizado a Eguiguren, al que yo considero colaborador de ETA, le hubieran detenido […] ¿Se imagina usted que el presidente Obama se reuniera con Bin Laden? ¿Por qué las autoridades no se sientan a negociar con los maltratadores o con los que provocan muertes en accidentes de tráfico?

 

El hermano de Pedro Ángel y de Rosa María, Francisco José Alcaraz Martos, tío de Miriam y Esther, fue presidente de la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) durante cuatro años, entre 2004 y 2008. Francisco José Alcaraz, desde la AVT, se opuso frontalmente al proceso de negociación con ETA, convirtiéndose en uno de los máximos defensores de la justicia que demandan las víctimas, de su memoria y de su dignidad, labor que continúa realizando desde la asociación Voces Contra el Terrorismo (VCT).

 

José Ignacio Ballarín Cazaña tenía treinta y un años en el momento de su fallecimiento. Natural de Zaragoza, José Ignacio era cabo primero de la Guardia Civil y hacía tan sólo dos meses que había llegado al acuartelamiento. José Ignacio Ballarín estaba casado con Teresa Esther Gay Escribano, con la que tenía una hija, Silvia Ballarín Gay. Teresa Esther Gay tardó tres meses en recuperarse de sus lesiones físicas. No pudo asistir, por tanto, al entierro de ambos, que tuvo lugar en el cementerio de Pinseque (Zaragoza), de donde era natural Teresa. Dieciocho años después de ser asesinado, en marzo de 2005, José Ignacio Ballarín era ascendido con carácter honorífico y a título póstumo al puesto de cabo mayor.

Silvia Ballarín Gay, la hija de José Ignacio Ballarín Cazaña y Teresa Esther Gay Escribano, tenía solamente seis años cuando fue asesinada junto a su padre. La tía de Silvia y hermana de su difunto padre, María Pilar Ballarín, envió una carta dirigida al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en octubre de 2006 en la que decía: “Mi hermano era muy especial. Y no sólo fue eso, sino que también hizo de padre para mí, puesto que al nuestro Dios se lo llevó demasiado joven y solo lo recordamos por las fotografías. Además, era mi amigo y mi confesor. Mi sobrina era única, la mejor. Ellos tenían treinta y uno y seis años, respectivamente, y junto con mi madre y mi hermana política eran toda mi familia. Como ve, no le puedo pedir que se ponga en mi lugar: ¡Yo perdí a media familia! Mi cuñada perdió a su marido y a su única hija, o sea, todo. Y mi madre, a su hijo y su nieta. Llevamos casi diecinueve años echándole sal a nuestras heridas, con el cáncer que produce escuchar lo que nos cuentan los medios de comunicación y los políticos, todos los días y a todas horas: que si han excarcelado a etarras, solicitud de rebaja de penas, tratos de favor, aguantar insultos, amenazas y un largo etcétera”.

Emilio Capilla Tocado, de 39 años y natural de Valsequillo (Córdoba) fue otro de los tres miembros de la Guardia Civil asesinados en el atentado contra la casa cuartel. Como agente de la Benemérita, Emilio había trabajado en el País Vasco y en Madrid. En el momento de su muerte estaba destinado en el aeropuerto de Zaragoza. Estaba casado con María Dolores Franco Muñoz. El matrimonio tenía dos hijos: Rocío y Emilio José. De los cuatro miembros de la familia, sólo el muchacho logró sobrevivir, sufriendo, además, graves lesiones. Por Real Decreto 319/2005 de 18 de marzo, Emilio Capilla era ascendido con carácter honorífico y a título póstumo al puesto de Cabo.

María Dolores Franco Muñoz tenía 36 años en el momento que la banda terrorista ETA la asesinó a ella, junto a su hija Rocío y a su marido Emilio. María Dolores había nacido en Sevilla y era ama de casa. El hijo pequeño de María Dolores Franco y Emilio Capilla, Emilio José Capilla Franco, tenía tan sólo 9 años cuando murieron sus padres y su hermana mayor, Rocío. Según se recoge en Vidas rotas (Alonso, R., Florencio Domínguez, F. y García Rey, M., Espasa, 2010), a pesar de haber perdido a toda su familia y de arrastrar desde entonces una minusvalía del 50%, Emilio José no fue reconocido como víctima ni en la primera sentencia ni tampoco en la de 2003.

Rocío Capilla Franco, de 14 años, era la hija mayor del agente de la Guardia Civil Emilio Capilla y de la esposa de éste, María Dolores Franco. Rocío jugaba en el equipo de balonmano del colegio y, según relataron sus compañeros, era muy buena estudiante. El 11 de diciembre de 2008, en el vigésimo primer aniversario de la muerte de sus padres y hermana, Emilio José asistió al homenaje que el pueblo de Valsequillo, donde fueron enterrados los tres miembros de la familia, quiso rendir a sus tres vecinos asesinados.

José Julián Pino Arriero tenía 39 años y era sargento de la Guardia Civil cuando fue asesinado por ETA. Llevaba diez años destinado en Zaragoza y tenía ya solicitado su traslado a Madrid. José Julián estaba casado con María del Carmen Fernández Muñoz y junto a ella era padre de tres niños: Silvia, de 7 años; Víctor, de 11 y José María, de 13 años de edad. En 2005, por Real Decreto 319/2005, José Julián Pino era ascendido, con carácter honorífico y a título póstumo, al puesto de sargento primero.

María del Carmen Fernández Muñoz, ama de casa de 38 años y natural de Talavera de la Reina (Toledo), estaba casada con José Julián Pino y era madre de Silvia, Víctor y José María Pino Fernández. Tanto ella como su hija y esposo fallecieron en el atentado, por lo que sus dos hijos, Víctor y José María, fueron a vivir con su abuela, que se hizo cargo de los dos niños hasta su fallecimiento, poco tiempo después. Los dos muchachos, habiendo perdido a toda su familia al completo, crecieron en el Colegio de Huérfanos de la Guardia Civil y siguieron los pasos de su difunto padre hasta convertirse también ellos en miembros del Instituto Armado.

Silvia Pino Fernández, hija de José Julián Pino Arriero y María del Carmen Fernández Muñoz, tenía sólo 7 años cuando fue asesinada. Silvia había nacido y se había criado en Zaragoza junto con sus padres y hermanos. En diciembre de 2010 la ciudad de Talavera de la Reina (Toledo), donde los tres miembros de la familia fueron enterrados, rindió homenaje a los vecinos de la localidad asesinados en atentados terroristas de la banda ETA, inaugurándose un monumento donado por el médico José Blas. José María Pino Fernández, el mayor de los dos hermanos que sobrevivieron, estuvo presente en el acto y fue uno de los encargados de realizar una ofrenda floral a los pies del monumento.

Autores de la masacre

En 1994 la Audiencia Nacional condenaba al sanguinario etarra Henri Parot, alias Unai, que había sido detenido en Sevilla en 1990, a una pena de 1.802 años de prisión por el atentado contra la casa cuartel de Zaragoza, tras encontrarle culpable de la autoría del mismo, pues fue quien estacionó el coche-bomba. Los otros miembros de ETA que participaron en la acción fueron condenados a cadena perpetua en 1997 por un tribunal de París. Se trataba del hermano de Henri, Jean Parot, así como de Jacques Esnal (quien accionó el mecanismo iniciador de la explosión) y Frédéric Haramboure.

 

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Henri Parot

La autoría intelectual del atentado correspondería a Francisco Múgica Garmendia, alias Pakito (el que hizo el croquis del lugar y quien dio la orden directa de cometer el atentado) y a José María Arregi Erostarbe, alias Fiti y Fitipaldi, encargado de confeccionar la bomba. Tanto Múgica Garmendia como Arregi Erostarbe fueron detenidos junto con José Luis Álvarez Santacristina, alias Txelis, en 1992, gracias a la colaboración de la Policía española y la francesa, en Bidart, en el País Vasco francés. En 1993 Múgica Garmendia y Arregi Erostarbe fueron juzgados por el Tribunal Correccional de París por los delitos cometidos en suelo francés y condenados a cumplir diez años de prisión. A su salida, fueron extraditados a España para ser juzgados por la justicia española. Ambos miembros de ETA fueron condenados en 2003 por la Audiencia Nacional a sendas penas de 2.354 años de reclusión por haber ordenado al llamado “Comando Francés” cometer el atentado contra la casa cuartel en Zaragoza, habiéndoles facilitado toda la información y el material necesarios para cometer la terrible acción.

 

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Josu Ternera

En el momento del atentado contra la casa cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza, otro de los máximos responsables de ETA era José Antonio Urrutikoetxea Bengoetxea, alias Josu Ternera. Desde 2002 José Antonio Urrutikoetxea se encuentra en paradero desconocido. En enero de 2003, durante una vista celebrada en el Tribunal Supremo, el etarra arrepentido Juan Manuel Soares Gamboa confirmó que en el momento de atentar contra la casa cuartel Josu Ternera formaba parte del “comité ejecutivo” de ETA.

Fuente: Libertad Digital

Asesinato de un guardia civil en Placencia

El mismo día 11 de diciembre de 1987, pasadas las 23:00 horas, mientras las imágenes de la casa cuartel de Zaragoza ocupaban los informativos, la banda terrorista ETA asesinaba en la localidad guipuzcoana de Placencia de las Armas al sargento de Intervención de la Guardia Civil José Luis Gómez Solís acribillándolo a tiros en presencia de su esposa. Horas antes, ETA hería gravemente en Basauri (Vizcaya) al policía de la escala básica Rafael Ribas, de 29 años, mediante una carta-bomba que le provocó amputaciones de varios dedos y heridas por incrustación de metralla en la cara y los ojos.

Consternados aún por el terrible atentado cometido por ETA en Zaragoza, José Luis Gómez y su esposa decidieron salir a tomar algo con algunos de sus amigos de Placencia que, a lo largo del día, le habían llamado para darle muestras de apoyo y afecto y para condenar el atentado contra la casa cuartel y sus habitantes (La negociación de ETA que sí funcionó, José Ramón Goñi Tirapu, Espasa Calpe 2005, citado en Vidas Rotas). José Luis Gómez y su esposa abandonaron el Bar Gila poco después, sobre la medianoche, y se dirigieron juntos a su coche, un Talbot Solara aparcado en el puente de Gila, sobre el río Deba. Según declararon testigos presenciales, el sargento montó primero y, en el momento en que se disponía a abrir la puerta derecha, tres miembros de ETA arrojaron a la mujer al suelo y dispararon sus armas contra él, que falleció en el acto al ser alcanzado por catorce impactos de bala, varios de ellos en la cabeza. Las Fuerzas de Seguridad recogieron al menos diez casquillos de bala en el lugar de los hechos.

El día 12 de diciembre tuvo lugar en la parroquia de Elgóibar el funeral por el alma de José Luis Gómez, al que acudieron el ministro del Interior, José Barrionuevo; el director general de la Guardia Civil, Luis Roldán; el delegado del Gobierno en el País Vasco, Julen Elorriaga; el vicepresidente del Gobierno autónomo vasco, Ramón Jáuregui, y el Gobernador Civil de Guipúzcoa, José Ramón Goñi Tirapu.

En 1990 la Audiencia Nacional condenó a Pedro José Echevarría Lete, Fermín Javier Urdiain Ciriza, alias Txiki y Xabin, Jesús María Ciganda Sarretea, alias Eneko, y Juan Carlos Balerdi Iturralde a penas de 29 años de reclusión mayor por el asesinato del sargento Gómez Solís. Pedro José Echevarría Lete, que acumulaba condenas de 220 años, fue el último de los 21 presos de ETA acercados a cárceles de la península desde prisiones de Canarias, Baleares, Ceuta y Melilla, durante la tregua trampa decretada por ETA en 1998. En 2005 la Audiencia Nacional rechazó aplicar redenciones extraordinarias a Echevarría Lete por los estudios cursados en la Universidad del País Vasco (UPV), tras encontrar irregularidades en los mismos.

José Luis Gómez Solís, de 44 años y natural de Aldea del Obispo (Cáceres), estaba destinado como sargento interventor de armas en el cuartel de la Guardia Civil en Elgóibar y vivía en Guipúzcoa desde cuatro años antes de su asesinato. Estaba casado y tenía cuatro hijos de edades comprendidas entre los 16 y los 4 años, de los que dos han seguido los pasos de su padre, ingresando en la Guardia Civil. El Ayuntamiento de Aldea del Obispo decidió dedicar una calle con el nombre de José Luis, en honor al sargento asesinado, mientras que un ejemplar del diario Hoy, luce en las vitrinas del consistorio recordando el día en que se le rindió el homenaje. En marzo de 2005, según Real Decreto 319/2005, José Luis Gómez Solís era ascendido con carácter honorífico y a título póstumo al puesto de Sargento Primero.

Fuente: Libertad Digital.

 

¿Aún crees que las Víctimas podemos olvidar a esta gente que asesinó porque defendían una bandera de España? Honor a los héroes.

¿Y los niños? Víctimas inocentes como sus progenitores y compañeros. Las Víctimas no pedimos venganza. ¡Reclamamos JUSTICIA!

Socios Colaboradores

De acuerdo a la multitud de peticiones en esta Asociación, abrimos la posibilidad de solicitar ingresar como SOCIO  COLABORADOR a personas que no sean Víctimas del Terrorismo declaradas por el Ministerio del Interior.

Podéis usar el mismo formulario, sin tener necesidad de rellenar la casilla relativa a tal efecto. Una vez aprobada la solicitud, nos pondremos en contacto con cada uno.

 

Velas en recuerdo de los fallecidos, heridos y familias por los atentados del 11 de marzo en Madrid y el GEO asesinado en Leganés

Velas en recuerdo de los fallecidos, heridos y familias por los atentados del 11 de marzo en Madrid y el GEO asesinado en Leganés

Con vuestro apoyo luchamos por NO OLVIDAR LO INOLVIDABLE NUNCA

Gracias a todos por vuestro apoyo incondicional

 

 

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Atentado 11m: Centenario de Concentraciones en Alcalá de Henares

El pasado 11 de diciembre se cumplieron CIEN meses concentrándose unas personas de bien en la Plaza de Cervantes de la localidad madrileña de Alcalá de Henares. El señor Gabriel Moris dirigió unas palabras a los presentes en cuerpo y alma. Desde aquí transcribimos el discurso que está publicado en Libertad Digital.

Gracias don Gabriel. Tu alma pura y tu espíritu siempre fortalecen nuestro ánimo, que tanta gente desde Asociaciones e Instituciones políticas tratan de amedrentar.

La actualidad informativa de nuestro país -España, quiero decir- se limita a muy pocos temas: la corrupción, Cataluña y Podemos. Paradójicamente, no se ve que haya soluciones inmediatas para ninguno de estos asuntos. ¿Qué pretenden de nosotros los que manejan los hilos de la información? ¿Matar nuestra esperanza? ¿Producir hastío hacia la cosa pública? ¿O acaso ilusionarnos con quimeras para ponernos ante un panorama más desesperanzador que el presente?

 

Pido disculpas si resulto reiterativo al afirmar que la España de 2014 es la herencia envenenada de aquel fatídico 11 de marzo de 2004. Soy consciente de que esta idea no es compartida por muchas personas. También lo soy de que tiene algunos adeptos, pero ni su poder ni su influencia en los medios de comunicación permiten divulgar las razones que llevan a pensar así. Lo que sí podemos afirmar con rotundidad es que el declive económico, político y moral de nuestra patria coincidió cronológicamente con aquella fecha.

 

Dentro del marasmo de corruptelas, traiciones, infidelidades y salvapatrias de todo pelaje, podemos descubrir también a personas anónimas que aún se ocupan y se preocupan de mantener una lucha sin cuartel para recuperar o conservar valores y principios permanentes que hoy parecen desaparecidos de nuestra sociedad. Sociedad que recurre con frecuencia a los calificativos de dialogante o democrático, pero las más de las veces sin darles contenido real. Yo estoy convencido de que, numéricamente, los seguidores del bien superan a los del mal. ¿Qué ocurre para que sea el mal el que prevalezca en nuestra sociedad? “Para que gane el mal sólo basta con que los buenos no hagan nada”.

Quiero traer a colación un ejemplo digno de resaltar y difundir públicamente. El lema en torno al que se mueve un grupo de personas es: “Queremos saber toda la verdad”. No creo necesario explicar que aluden al 11-M.

 

Inicialmente -en septiembre de 2006-, y en vista de las irregularidades en la instrucción del sumario del juez Del Olmo, así como de la falsedad probada de las pruebas clave, denunciada en algunos medios de comunicación (Libertad Digital, El Mundo); un grupo de ciudadanos denominado Peones Negros propició concentraciones para evitar que la sociedad olvidara el caso. Más de cincuenta concentraciones tenían lugar cada mes, en España y en el extranjero.

 

Celebrado el juicio, con la sentencia sin autores dictada el 31 de octubre de 2007, uno de los grupos, el de Alcalá de Henares, siguió concentrándose mensualmente. En estas concentraciones se han dado cita personas de toda condición y procedencia (de España y de diversos países europeos). Algunos condicionando sus desplazamientos al día 11. Todos, interesados en rendir homenaje a las víctimas y pedir claridad sobre lo ocurrido, ya que el juicio sembró dudas sobre la autoría, las motivaciones y la trama de los atentados.

 

 

En diciembre de este año se conmemora la concentración número cien. Creo que este número marca un hito en el compromiso ciudadano con la causa del lema. Ocho años y medio, tres mil días aproximadamente, no son fruto de la improvisación ni de manejos puntuales de agitadores sociopolíticos. Son fruto de un grupo de ciudadanos con un gran sentido humanitario y cívico. El recuerdo de las víctimas y el compromiso con la verdad y la justicia creo que son realidades dignas de resaltar, máxime cuando atravesamos en España por momentos de convulsión y confusión, en buena parte derivados de aquel crimen de lesa humanidad.

 

 

Se dice que la esperanza es lo último que se pierde. Si los terroristas están consiguiendo excarcelaciones y beneficios sociales y políticos, debido a su constancia y a las ayudas del Estado, ¿no lograremos algún día las víctimas y los ciudadanos de bien lo que pedimos con un sentido estricto de la justicia y de la lógica?

Velas en recuerdo de los fallecidos, heridos y familias por los atentados del 11 de marzo en Madrid y el GEO asesinado en Leganés

Velas en recuerdo de los fallecidos, heridos y familias por los atentados del 11 de marzo en Madrid y el GEO asesinado en Leganés