Alejandro Saenz Sanchez, asesinado sin justicia

La barbarie etarra se cobró una nueva víctima con el más cobarde de sus métodos: la cobardía. ¿Se sabe quién fueron los autores? Seguro que sus compañeros de atentados, la cúpula que dirigía la organización terrorista ETA en ese momento, tienen alguna figura penal por la cual responder. En memoria del señor Alejandro Sáenz Sánchez, desde nuestra web, nuestro recuerdo y homenaje.

 

Muere el jefe de seguridad de Michelin

Alejandro Saenz Sanchez, Guardia Civil retirado, Jefe de Seguridad de la Empresa Michelin de Lasarte (Guipúzcoa), natural de la localidad riojana de Garranzo, de 58 años de edad, casado y padre de un hijo.

Alejandro Saenz Sanchez

Minutos antes de las ocho de la mañana del lunes 30 de diciembre de 1985, cuando se dirigia a pié a la fabrica, para cubrir su última jornada de trabajo, pues habia cancelado su compromiso con la empresa al haberse acogido, junto con otros 93 empleados, a la propuesta de jubilación anticipada. Por ello sus compañeros de la sección de vigilantes le tenian preparado un agape de despedida.

Cuando se encontraba a unos 300 metros de su domicilio, en las inmediaciones de la fabrica, a la altura del estacionamiento de dicha factoria, fue interceptado por dos terroristas, que tras descender de un taxi (robado una hora antes en la localidad guipuzcoana de Hernani), le tirotearon a muy corta distancia con disparos a la cabeza.

Alejandro cayó de bruces en la acera con la cabeza destrozada por varios impactos.

Alejandro Saez, fue Guardia Civil durante 13 años, con destinos en las Comandancias de Barcelona y Guipúzcoa (Behovia, Irún y Lasarte). El 1 de febrero de 1963, ingreso en la Empresa Michelin.

 

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Fuente: Blog personal de José Carlos Vilorio

Alejandro Hernández Cuesta, asesinado sin justicia

El asesinato de un conserje de un centro escolar, con el único presunto motivo de haber trabajado en la Guardia de Franco… ¿es ése un motivo para acabar con la vida de un ser humano? ¿Haber trabajado para alguien que no comulga con tus ideas políticas? España, nuestro amado país, se cimenta sobre la sangre derramada de inocentes como el señor Alejandro Hernández Cuesta.

En el año 2015 ocurren casos donde amigos de asesinos, filoetarras se podrían considerar, tratan con odio y desdeño a las víctimas. Si las víctimas, algunas de ellas, comienzan a dejarse seducir por determinado “humor”, que no es otra cosa que odio encubierto al ser conocidos dichos mensajes, es en ese momento cuando la impunidad de aquellos desalmados les confiera alas para proceder generar mensajes de mayor odio y virulencia.

Lee el relato del asesinato que ha quedado SIN JUSTICIA todavía…

 

Alejandro Hernández Cuesta

Alejandro Hernández Cuesta

ETA militar se hizo responsable ayer,por medio de llamadas a diversos medios informativos, del atentado que costó la vida a Alejandro Hernández Cuesta, cuando desempeñaba sus tareas habituales en la Escuela Profesional Administrativa de Comercio Exterior de Irún. El señor Hernández Cuesta era conserje en este centro escolar desde hacía seis años. La rama militar de ETA le acusó, en la misma nota donde se atribuye el asesinato, de haber pertenecido a la Guardia de Franco y de colaborar con la policía como confidente. Según la versión de algunos testigos, un hombre y una mujer rubia penetraron en la escuela a la una del mediodía y se dirigieron a un profesor que se encontraba en aquel momento obteniendo fotocopias. Al preguntarle por Alejandro Hernández, el profesor indicó a los dos jóvenes que se encontraba en la sala de al lado y les pidió que esperaran un momento. Inmediatamente después de avisarle, el señor Hernández Cuesta se aproximó a la puerta donde los dos miembros dél comando dispararon sobre él sin que mediara palabra.

Los autores del atentado se dieron inmediatamente a la fuga, abandonaron apresuradamente el centro escolar y subieron a un automóvil que les esperaba cerca con el motor en marcha y una tercera persona al volante.

Alejandro Hernández Cuesta era natural de Jerte (Cáceres) y tenía 43 años. Estaba casado y con siete hijos. Además de su trabajo en la Escuela de Formación Profésional era propietario de un establecimiento nocturno.

Fuente: El País

Juan Flores Villar, asesinado sin justicia

Este joven, asesinado en plena juventud, tampoco tuvo Justicia.

Gatazka (Lucha), un nuevo grupo terrorista, se atribuyó ayer el hundimiento de una lancha de vigilancia portuaria de la Armada española, hecho llevado a cabo de madrugada en Fuenterrabía, que costó la vida a un joven soldado asignado a la custodia del barco. Juan Flores Villar, de 20 años, cabo mecánico, natural de Barcelona, murió ahogado, atrapado por el remolino de las aguas, que se adueñaron del barco en pocos segundos. Su compañero, el soldado Antonio Martínez Abella, logró alcanzar la cubierta y salvó su vida arrojándose al agua en el momento en que la lancha se hundía arrastrada de popa.

La potente bomba, colocada por submarinistas en uno de los ejes de la hélice, seccionó la popa del barco y catapultó a centenares de metros de distancia trozos de la cubierta. “Fue como un trueno, un ruido tremendo y sordo”, manifestaron vecinos de Fuenterrabía que habitan viviendas situadas frente a la bahía que separa la costa francesa y española.La onda expansiva hizo peligrar a las embarcaciones pequeñas, fondeadas junto a la lancha de la Marina, a 100 metros escasos de la orilla, y habría provocado más víctimas si hubiera coincidido, dos horas antes, con la salida a la mar de los pescadores de la localidad.

Los terroristas que programaron y colocaron el artefacto pudieron llegar hasta la lancha buceando desde la orilla francesa o desde la costa de Fuenterrabía. “Un nadador aficionado que utilice aletas tarda menos de cinco minutos en llegar hasta aquí desde el lado francés”, comentó un oficial de la Marina. La hipótesis según la cual los terroristas habían utilizado una chalupa similar a las que fondean por la bahía para, llegar a la desembocadura del Bidasoa resulta menos consistente, en la medida en que comporta un riesgo mayor ya que sus movimientos podrían haber sido observados por la guardia de la Comandancia de Marina, desde la que se domina visualmente la bahía.

Los arrantzales que habían salido a la mar esa misma noche regresaron a puerto nada más conocer el atentado, y el resto de los pescadores de Fuenterrabía decidieron no salir a faenar hasta finalizado el funeral, celebrado en la iglesia de la Cofradía de Pescadores, a las cuatro de la tarde, con la presencia del ministro de Defensa, Narcís Serra; del jefe del Estado Mayor de la Armada; del capitán general de la Región Marítima del Cantábrico, almirante Joaquín Contreras, y del consejero de Interior del Gobierno vasco, Jesús María Retolaza.

La explosión en una lancha de la Armada en Fuenterrabía sorprendió a los marineros descansando en sus camarotes.

La explosión sorprendió descansando en sus camarotes a los marineros encargados de la custodia del barco. El superviviente, Antonio Martínez, de 20 años, se mostró, a lo largo del día, sumamente deprimido y nervioso, impresionado por las escenas dramáticas vividas con su compañero, muerto en los momentos que siguieron a la explosión. No quiso o no pudo hacer declaraciones a la Prensa, pero del testimonio entregado a sus superiores se desprende que, tras la brutal sacudida del barco, los dos jóvenes intentaron ganar la cubierta. Antonio vio que su compañero se retrasaba e intentó ayudarle, pero sus esfuerzos fueron inútiles, y tuvo que abandonar la lancha para salvar su vida, nadando hasta la orilla.

Juan Flores quedó aprisionado en los camarotes, de donde fue rescatado dos horas más tarde por buzos de la comandancia de Marina. “No tenía señales de haber sido alcanzado por la onda expansiva; el chaval, pobrecito, murió ahogado, agarrado a una colchoneta”, indicó uno de los submarinistas que rescataron el cuerpo del joven. La autopsia del cadáver confirmó estas palabras, desmintiendo que Juan Flores hubiera muerto por efecto de la onda expansiva.

La lancha, una embarcación frágil, de seis metros de eslora y poco calado, dedicada a la vigilancia de la dársena y de la ría del Bidasoa se rompió en dos, “como si fuera de papel”, y se hundió casi inmediatamente, dejando asomado el vértice de proa y el resto embarrancado en la arena. Trozos de cubierta, los espejos de popa y el gonio del barco, flotaban en las aguas de la bahía, al igual que algunos peces muertos.

La lancha hundida por los terroristas forma parte de una flota de 20 unidades destinadas al servicio de vigilancia de la ría, y su dotación está compuesta por un suboficial, contramaestre, maquinista y un timonel. A principios de los años ochenta fueron construidas en unos astilleros de Vigo 30 unidades de este tipo, dedicadas en su totalidad a las patrullas de vigilancia interior de puertos, a las órdenes de los comandantes de Marina. La lancha desplaza 300 toneladas. Su presencia frente a la comandancia de Marina, el varadero y la lonja era habitual para los habitantes de Fuenterrabía. La baja mar impidió que el resto del barco fuera izado a tierra hasta primera hora de la tarde.

Duras palabras en la homilía

El sacerdote de Fuenterrabía que ofició el funeral efectuó en su homilía una durísima condena a las organizaciones terroristas. “Con este nuevo asesinato”, dijo, “se escribe una de las páginas más negras y desgraciadas de nuestro pueblo; la sangre derramada hoy clama al cielo”, añadió, tras calificar a los terroristas de “verdaderos y auténticos caínes del pueblo”. “Os hablo a vosotros, asesinos, a los que os otorgáis el título de salvadores del pueblo euskaldun: basta ya de matar”.

Tras la ceremonia religiosa, el ministro de Defensa condecoró a Juan Flores con la cruz del Mérito Naval, con distintivo blanco. Narcís Serra manifestó que, como ministro, ratificaba las palabras del sacerdote, y dijo que el teniente general Guillermo Quintana Lacaci, el comandante de Bermeo Martín Barrios y Juan Flores suponen para él los nombres de un compromiso: “Creo”, dijo, “que debemos acabar de una vez por todas, y serenamente, con la violencia en nuestra querida España”.

Trasladado a hombros de sus compañeros de la comandancia, después de haber recibido los honores militares, el cuerpo de Juan Flores fue introducide, en el furgón que lo, trasladó al aeropuerto de Fuenterrabía, con destino a Barcelona.

Honores militares

El féretro con los restos del soldado muerto en el atentado llegó a Barcelona a las 19.45 horas, en cuya comandancia de Marina fue instalada la capilla ardiente. Momentos después se iniciaron unos actos de honor militar, dedicados a la víctima, a los que asistieron exclusivamenre autoridades y familiares del fallecido. Fuera del edificio se encontraban unas 200 personas, en su mayor parte amigos de la familia y vecinos de la Zona Franca de Barcelona donde residía Juan Flores. A las diez de la mañana de hoy se celebrará una misa de cuerpo presente y, a continuación, el sepelio.

Fuente: El País

Elena Mª Moreno Jiménez y Miguel Paredes García

Hoy os presentamos a una pareja de jóvenes a quien ETA asesinó. Se desconocen los motivos y el autor o autores del asesinato, así como de los cómplices y resto de personas que colaboraron en ello. Algunos periódicos informaron de un presunto consumo de drogas de uno de los dos. Sin embargo, se conoce que muchos de los miembros de la banda terrorista ETA han consumido drogas. Si el asesinado tenía ese problema ¿quién es otro humano para determinar que tiene que morir? La drogadicción se considera una enfermedad, aunque para ellos, viles asesinos etarras, sólo cuenta si estás o no entre sus filas para conservar la vida.

Nadie se ocupó de intentar detener al pistolero o miembros asesinos, pese a que la calle “estaba llena de gente” cuando dispararon contra ellos. Y nadie, ninguno de los presentes tuvo el valor, el arrojo y el sentido del deber humano de colaborar con la Justicia. Dejaron dos niñas de corta edad huérfanas. Todos ellos continúan SIN JUSTICIA.

Elena Mª Moreno Jiménez y Miguel Paredes García

Dos personas fueron asesinadas ayer en San Sebastián en una acción presuntamente perpetrada por ETA, dado que el método y la munición empleados son similares a los últimos atentados cometidos por el comando Donosti.Miguel Paredes García, de 33 años de edad, y su mujer, Elena Moreno Jiménez, de 30 años, ambos naturales de San Sebastián, resultaron muertos prácticamente en el acto, a la salida del bar Txiki, situado en la parte vicia donostiarra. A consecuencia del rebote de uno de los proyectiles disparados resultó herido Marcos Espiga, de 19 años de edad, natural, de Logroño, y que se halla cumpliendo el servicio militar en la Marina, y que pasaba casualmente por el lugar. El proyectil. le produjo heridas en el glúteo y en la mano, y fue trasladado al hospital de la Cruz Roja, donde a primeras horas de hoy estaba siendo intervenido quirúrgicamente.

Los hechos, según un portavoz del Gobierno Civil de Guipúzcoa, tuvieron lugar a las 23.00 horas de ayer, cuando Miguel Paredes y Elena Moreno se encontraban a menos de 10 metros de la puerta del bar en el que habían estado con anterioridad, cuando, según algunos testigos, fueron tiroteados por una persona que posteriormente se dio a la fuga a pie. Dada la hora, la calle en la que se produjeron estos asesinatos estaba llena. de gente.

En las inmediaciones la policía encontró dos casquillos de bala, uno SF y otro FN, nueve milímetros parabellum, munición que habitualmente utiliza la organización terrorista. Los disparos fueron realizados por la espalda y a escasa distancia.

Miguel Paredes, según fuentes oficiales, tenía antecedentes penales, vinculándosele con el tráfico de droga en San Sebastián. La juez de guardia se personó en el lugar de los hechos para proceder al levantamiento de los cadáveres hora y media después de haberse cometido los asesinatos.

La hipótesis más probable que barajan los investigadores policiales es la autoría de ETA, no descartándose la posibilidad de que se trate de un ajuste de cuentas. Sin embargo, las mismas fuentes añaden que todo parece indicar que los autores de estos dos crímenes son los mismos que el miércoles asesinaron al Guardia Civil Benjamín Quintano en Pasajes Ancho. Desde el pasado verano el comando Donosti ha llevado a cabo diversas acciones armadas, en las que han resultado muertos Gregorio Caño, chófer del industrial Joaquín Aperribay; un policía nacional, escolta de un diputado socialista; el funcionario de prisiones Angel Mota, y herido de gravedad el teniente de navío Aureliano Rodríguez, que permanece aún en coma en la residencia Nuestra Señora de Aránzazu.

Fuente: El País

La banda terrorista reivindicó el asesinato del matrimonio dos semanas después, a través de un comunicado enviado al diario Egin, en el que también se hacía responsable de la carta-bomba enviada a Carmen de Felipe, funcionaria de la Expo 92 que perdió una mano. La banda terrorista justificó el asesinato, como hizo tantas veces, por la supuesta relación de las víctimas con el tráfico de drogas.

Al funeral por Miguel y Elena no asistieron ni autoridades ni cargos públicos, salvo Gregorio Ordóñez, presidente del Partido Popular de Guipúzcoa, quien manifestó a los periodistas con amargura que “hasta en los muertos hay ciudadanos de primera y de segunda categoría (…), cuando los muertos son una pareja de desconocidos, como Miguel y Elena, no se ve a los políticos importantes por ninguna parte”.

Miguel Paredes García tenía 33 años, y Elena Moreno Jiménez, 30. Ambos eran de San Sebastián. Elena tenía dos hijas de corta edad, una de ellas (la pequeña) con Miguel. Las dos pequeñas quedaron a cargo de la abuela materna, Carmen Jiménez. Pero no acabaron aquí las desgracias de las niñas. Al poco tiempo, Carmen murió de cáncer, por lo que pasaron a vivir con la abuela paterna. Posteriormente, la hermana mayor se fue a vivir a Madrid con unos familiares de su padre.

Elena Mª Moreno Jiménez
Elena Mª Moreno Jiménez

Miguel Paredes García
Miguel Paredes García

Fuente: Libertad Digital