Cuadernos del Centro Memorial Víctimas del Terrorismo, publicación I

El pasado día 20 de abril SOS VÍCTIMAS ESPAÑA fue invitada al Ministerio del Interior para la presentación del primer número de los Cuadernos del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo. Acudimos de buen grado al mismo, donde pudimos saludar y departir con otras Asociaciones de Víctimas del Terrorismo, con Sonia Ramos Piñeiro, Directora de la Oficina de Atención a Víctimas del Terrorismo. Tuvimos el honor de conocer a María del Mar Blanco Garrido, a quien expusimos parte de nuestra Asociación. Fue un día muy provechoso para todos, ya que, en parte gracias al Ministro y a la Directora de la Oficina de Atención a Víctimas del Terrorismo, pudimos salvar distancias para realizar conocimientos más profundos sobre algunas cuestiones que ocupan a nuestra Asociación.

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Os dejamos la nota de prensa del propio Ministerio:

Fernández Díaz ha presidido el acto de presentación del primer número de Cuadernos del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, primer trabajo publicado por el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo

El ministro del Interior ha destacado que el “Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, proyecto de Estado nacido del consenso de las principales fuerzas políticas, es un centro por y para las víctimas”

El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, ha presidido hoy el acto de presentación del primer número de Cuadernos del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, primer trabajo publicado por el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo.

Con el título “Balance del terrorismo en España 2015”, este primer número recoge los siguientes artículos: “El año de la creación del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo”, “Españoles víctimas mortales del terrorismo en 2015”, “La amenaza del terrorismo yihadista”, “ETA: la caída de los últimos dirigentes”, “La violencia anarco-insurreccional”, “La deuda pendiente de los GRAPO” y “La violencia nacionalista radical en Galicia”.

El ministro de Interior, que ha prologado este primer número de Cuadernos del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, ha estado acompañado en el acto de presentación por el subsecretario del Ministerio del Interior, Luis Aguilera; la directora general de Apoyo a Víctimas del Terrorismo, Sonia Ramos; Marimar Blanco, presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo y patrona de la Fundación Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo; Conchita Martín, patrona de la Fundación Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, y por Florencio Domínguez, director del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo.

El ministro del Interior ha comenzado su intervención subrayando que “hoy es un día muy importante en la lucha por la Memoria de todas las víctimas del Terrorismo pues el Centro Memorial presenta el primero de sus trabajos encaminados al fin para el que fue creado: construir y preservar la memoria colectiva de las víctimas, difundir los valores que encarnaban y encarnan, y con ello, contribuir a la lucha contra el terrorismo elaborando una poderosa narrativa sustentada en el rigor histórico y la verdad democrática. Hoy desde el Centro Memorial ponemos nuestra primera piedra en la construcción de lo que hemos llamado la batalla por el relato”. 

“Jamás deberíamos prescindir –ha añadido Fernández Díaz- de la enseñanza que nos ha legado cada una de las víctimas, víctimas causadas por quienes han pretendido y pretenden acabar con un estado de derecho basado en las libertades, imponiendo regímenes de terror que descansan en el totalitarismo y la exclusión. Pero es que además, cuando podemos comprobar como hoy vuelven a estar presentes, la inanidad de algunos, las mal disimuladas ganas de amnesia colectiva al respecto, o simplemente, la malas conciencias de un pasado justificativo, y cuando no, cómplice de un terrorismo que solo en nuestro país ha causado más de 1.000 muertos y decenas de miles de heridos y desplazados, es cuando tenemos claro que esta batalla hay que seguir dándola, si cabe con más fuerza que nunca, una fuerza que quiero recordar que nace de la legitima superioridad moral de las libertades y la democracia”.

Tras referirse a los diferentes artículos que recoge el primer número de Cuadernos del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, el ministro del Interior ha recordado a las víctimas españolas fallecidas en los atentados de Túnez, París y Kabul, y a las tres personas que permanecen secuestradas. “Las víctimas –ha afirmado- siempre estarán presentes en nuestro día a día. Y el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, como proyecto de Estado que es, y que nació del consenso de las principales fuerzas políticas, es un centro por y para las víctimas”.

El ministro del Interior ha anunciado la futura creación de un Consejo Asesor de las Víctimas que apoyará al Centro Memorial y a su equipo directivo en los contenidos y programación, labor en la que también es necesaria la implicación y participación de las entidades de víctimas. El Centro, con sedes en Madrid y Vitoria, desarrollará diferentes facetas, como expositiva, educativa y de investigación, y “en su propio existir, las víctimas son indispensables”.

Fuente: MIR

Concentración “Cerro de los Ángeles”, Getafe (Madrid)

El sábado 5 de marzo, entre las 13 y 14 horas del día, celebraremos una concentración en el Cerro de los Ángeles de la localidad de Getafe, provincia de Madrid.

En colaboración con Policías Unidos y COPS A.P.M. se celebrará una misa católica en la basilica de dicho paraje, cuya belleza es digna de los más bellos elogios que se puedan hacer.

Se ha decidido el lema “In Memoriam, que el tributo a su memoria una fuerzas comunes”. Está todo el mundo de bien invitado, cómo no; si bien, la única persona que tendrá asiento reservado será el sacerdote que oficie la ceremonia religiosa. En base a dicha humildad, donde todos los humanos somos iguales, independientemente del empleo, escala, posición, estudios, posiblidades económicas o cualquiera otra diferenciación posible, nos presentamos ante vosotros con una idea básica: todos somos bienvenidos en el homenaje. “Si llegas y hay asiento, bien por ti; en caso contrario, permanecerás de pie”, es la idea de todos.

Esperamos un hermanamiento entre todos los asistentes y un gran día para homenajear a los que cayeron por todos nosotros.

 

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JESÚS MARÍA COLOMO RODRÍGUEZ, asesinado SIN JUSTICIA

Ésos que se denominaban “luchadores por el pueblo”; ésos que enarbolaban la bandera de “liberadores de los trabajadores”; ésos que decían tener claro quién era quién en cada pueblo del país vasco; ésos que buscaban liberar a quien ya vive en libertad y democracia… en esta ocasión asesinan a un joven español nacido en Navarra, que tiene dos trabajos de camarero para vivir con su esposa, quien se encontraba a punto de dar a luz un hijo… hasta que ETA-m (Militar) decidió que el joven JESÚS MARÍA COLOMO RODRÍGUEZ debía morir… casualmente ¿? en el mismo lugar donde meses antes asesinaron a un joven Guardia Civil y a su novia.

Cinco disparos, cinco, asestaron en la cabeza del joven camarero. De aquél asesinato nadie ha sido puesto a disposición Judicial. Rindamos nuestro humilde homenaje a este joven, a su esposa y a su hijo, a quienes España y la Justicia no ha dado solución del asesinato cometido por ETA.

Jesús María Colomo Rodríguez

Jesús María Colomo Rodríguez

A las once de la noche del sábado 21 de julio de 1979, la banda terrorista ETA asesinaba en Beasain (Guipúzcoa) de un disparo en la cabeza al camarero JESÚS MARÍA COLOMO RODRÍGUEZ.

La víctima se ganaba la vida trabajando como camarero en dos establecimientos distintos. Por un lado ayudaba a su padre en el Bar del Círculo Tradicionalista de Villafranca de Ordicia, y por otro, estaba empleado en la discoteca Sunday de Beasain.

Ese sábado, Jesús María estacionó su Renault 12 y se encaminó, en torno a las 23:00 horas, hacia la sala de fiestas Sunday. Un terrorista le disparó a bocajarro cinco disparos, de los que tres le alcanzaron en la cabeza. Trasladado urgentemente a la Clínica de San Miguel, falleció antes de llegar.

En esa sala de fiestas de Beasain estuvieron el 6 de enero de 1979 el guardia civil Antonio Ramírez Gallardo y su novia, Hortensia González Ruiz la noche que fueron acribillados a balazos por miembros de la banda terrorista.

Al día siguiente el Ayuntamiento de Villafranca de Ordicia acordaba en votación secreta, por doce votos a favor y tres en contra, condenar el asesinato de Jesús María Colomo, considerando que el objetivo de este tipo de hechos es “mantener un clima de frustración y amargura que impida el avance de nuestro pueblo por vías de entendimiento y responsabilidad política”. Decidieron también que las fiestas de la localidad, que debían haber comenzado el día anterior por la tarde, no comenzasen hasta después de celebrado el funeral por el alma de Jesús María, que tuvo lugar a última hora de la tarde del domingo. Durante ese día permanecieron cerrados la mayor parte de los bares de la localidad.

El lunes 24 de julio, ETA militar enviaba un comunicado a distintos medios de comunicación del País Vasco en el que señalaba que proseguirían con la “acción armada ofensiva contra todos los soportes del Estado español en Euskadi”. En ese comunicado la banda reivindicaba el asesinato de Jesús María Colomo.

Jesús María Colomo Rodríguez, de 26 años, estaba casado y su mujer se encontraba en avanzado estado de gestación. Era natural de Larraga (Navarra) aunque desde hacía veinte años vivía en Villafranca de Ordicia con su familia. Carlos Colomo, hermano de Jesús María, envió una carta a los concejales del Ayuntamiento para agradecer su actitud tras el asesinato. En la carta hacía referencia a la personalidad de su hermano: “Se habían corrido bulos de que tenía una ideología proclive a la derecha. Sin embargo, el tiempo ha demostrado que eso no era cierto. Últimamente había participado en manifestaciones pro amnistía y pro estatuto. Según sus amigos, había votado en la elecciones generales a la coalición Herri Batasuna, y en las municipales, al PNV. Había apoyado a los bares abiertos a favor de las ikastolas”. Carlos Colomo Rodríguez era dirigente de la Organización Revolucionaria de los Trabajadores de Barcelona y miembro de la Comisión ejecutiva del Partido de los Trabajadores de España.

Fuente: El País

Aniversario Atentado de ETA contra Casa Cuartel Guardia Civil en Burgos

Se cumple en estos momentos el aniversario del atentado terrorista de ETA contra la Casa Cuartel de la Guardia Civil de Burgos, sus agentes y las familias que dormían en las instalaciones. Los asesinos hicieron todas las operaciones previstas para intentar causar una masacre: estacionaron una carga explosiva por la noche en las inmediaciones, no avisaron de la colocación ni de la hora en que iba a estallar, programaron el temporizador para que volara por los aires y ellos estuvieran lejos de allí.

Los agentes y sus familias aún hoy reciben asistencia psicológica y médica por aquél atentado terrorista. Gracias a Dios y a la Virgen del Pilar no hubo que lamentar fallecidos.

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TERRORISTAS ETA ATENTADO CASA CUARTEL GUARDIA CIVIL BURGOS

DANIEL PASTOR ALONSO, IÑIGO ZAPIRAIN ROMANO y BEATRIZ ETXEBARRIA CABALLERO, miembros integrantes del comando Otazua de la organización terrorista ETA, siguiendo instrucciones, decidieron atentar contra la casa cuartel de la Guardia Civil, sita en la avenida de Cantabria de la ciudad de Burgos, para lo cual los tres se desplazaron a Burgos para recopilar información sobre el lugar donde colocar una furgoneta con explosivos, así como sobre matrículas de vehículos furgoneta, que transmitieron al responsable en Francia con la finalidad de fabricar placas de matrícula que colocarían en el mismo, evitando infundir sospechas al comprobar las matrículas de los vehículos estacionados.

Para seguir adelante con sus planes, los tres se desplazaron a Francia, donde un cuarto miembro de la organización les suministró una furgoneta marca Mercedes modelo Vito, de color verde, con matrícula francesa 7561-TY-87, con número de bastidor WDF63960113707506, que había sido sustraída en Francia a su propietario el 10 de abril de 2009 en la localidad de Pevrat Le Chateau, dirigiéndose a Alava donde estacionaron el vehículo. Pintaron la furgoneta de color blanco, y DANIEL PASTOR ALONSO, colocó en la misma una placa de matrícula 8686BRG que se correspondía a la de una furgoneta de la misma marca Mercedes, modelo Vito, cuyo propietario era un vecino de Burgos, lo que les permitió estacionarla en las inmediaciones de la Casa Cuartel. La placa de matrícula y la troqueladora con la que se confeccionó habían sido sustraídas a la empresa Disprauto de Usúrbil (Guipúzcoa) por la organización terrorista, sustracción reivindicada por ETA el 13 de mayo de 2002 en el diario Gara.

Los tres miembros del comando se dirigieron a Burgos por carretera. IÑIGO y BETRIZ en un vehículo que daba cobertura durante el trayecto a DANIEL que condujo la furgoneta cargadacon material explosivo hasta dicha ciudad, donde sobre las 14:15 horas del día 28 de julio de 2009 estacionó la furgoneta en una zona habilitada como aparcamiento, sita en la parte trasera del acuartelamiento de la Guardia Civil, calle Jerez. Una vez aparcada la furgoneta preparada para explotar a la hora prevista, DANIEL PASTOR se dirigió a la parada de taxis sita en San Fran Yagüe de Burgos, punto que está a 300 metros del aparcamiento, donde Daniel tomó un taxi y se dirigió al lugar que había concertado para encontrar a Betriz e Iñigo para regresar juntos a Bilbao.

Sobre las 04:00 horas del día 29 de julio de 2009, explotó la carga colocada en el interior de la furgoneta, que consistía en un artefacto compuesto por unos 700 metros kilogramos de amonal,que contaba con un sistema temporizado de activación de la carga explosiva, compuesto por un cajón externo integrado por un armazón en cuyo interior estaba la carga explosiva, el amonal con multiplicadores compuestos por un tubo cegado por algún tipo de explosivo reforzador. El atentado fue reinvindicado por la organización terrorista E.T.A mediante un comunicado publicado en las ediciones de los diarios “Gara” y “Berria” de fecha 9 de agosto de 2009. En dicho atentado resultaron heridas de diversa consideración CIENTO SESENTA, habiendo precisado todas ellas asistencia médica.

Fuente: El Mundo

Os dejamos unas cuantas imágenes para recordar que la banda terrorista ETA, junto con su brazo político -sea Herri Batasuna, Amaiur, Bildu-, tienen muchos atentados a sus espaldas, que nunca han condenado y menos se arrepintieron:

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“Los trenes del 11 m”, de Carlos Sánchez de Roda

A continuación os mostramos los inicios de la gran obra literaria documental “Los trenes del 11 m”, cuyo autor don Carlos Sánchez de Roda ha tenido la amabilidad de hacernos llegar.

Uno de los enigmas más oscuros fue el envío a chatarrerías de los trenes, o vagones de los diferentes convoyes, donde estallaron las bombas de los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid. ¿Quién dió la orden? ¿Qué características impregnaron dichos compartimentos? Si se podían o no considerar fundamentales para la realización de pericias posteriores a fin de conocer el explosivo utilizado, la composición, cantidad y si se usó metralla o no -como afirmamos muchos testigos presenciales y víctimas del atentado-, fueron enviados a destrucción apenas unos días después de la explosión.

Éstas y otras preguntas, dudas, agujeros, sombras y penumbras se analizan en esta estupenda obra que aconsejamos sea leída por aquellos que conservan muchas dudas sobre la llamada “versión oficial”, que va camino de desbancar del primer lugar de la mentira al billete de doce euros de la Unión Europea.

 

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¿A QUIÉN BENEFICIA LA OSCURIDAD SOBRE EL 11-M?

Han pasado ya once años de aquel atentado perpetrado en el escenario de los Trenes de Cercanías del Corredor del Henares. La fecha elegida, la hora, el lugar, la simultaneidad de las explosiones, la explotación de los daños causados, todo, hacía pensar que no se trataba de un acto terrorista del tipo de los que habitualmente hemos vivido en la España del terrorismo interno. Inicialmente, parecía verosímil la imputación a ETA que hicieron nuestras clases dirigentes por unanimidad. Unas pruebas, aparecidas el mismo día once y siguientes, hicieron cambiar la imputación hacia el terrorismo islámico-yihaidista. Posteriormente, las pruebas mostraron indicios de falsedad y, al día de hoy, hay evidencias, procedentes del periodismo de investigación, que confirman la segura falsedad de las mismas. Desde ningún órgano estatal ha habido respuesta documentada que contradiga las aludidas aseveraciones periodísticas. Las acusaciones populares y el Ministerio fiscal tampoco han hecho uso de ellas.

El año pasado se cumplió el décimo aniversario del atentado que cambió el rumbo con el que España iniciaba el siglo XXI. Algunos, víctimas o no de aquella maldita tragedia, pensábamos que con diez años de mirada retrospectiva y, vista la falta de autores en la sentencia, podría ser el momento adecuado para que se abordara una investigación seria, profesional y profunda de los hechos. Los que algunos percibíamos como el pistoletazo de salida que permitiría a los autores traer los males que nos aquejan. Muy al contrario de ser el momento adecuado para investigar los hechos, parece que se insiste en la pertinaz ocultación de la luz. Y ello con el consenso y la aquiescencia de todos los estamentos del Estado. ¿Qué interés pueden tener en mantener la oscuridad? ¿A quién beneficia esta situación? ¿Sólo a los autores? Pienso que ni las víctimas ni el pueblo podemos aceptar sin más este desconocimiento de la verdad de lo ocurrido.

Durante este tiempo se han publicado bastantes libros sobre los Atentados del 11-M. Unos trataban de apuntalar lo que se ha dado en llamar la versión oficial; otros tenían un marcado carácter informativo, limitándose a narrar los hechos documentados y hay algunos que tenían un carácter de novela narrativa. Para mí todas las publicaciones, sean del género que sean, tienen un valor, pues sirven para impedir que, el manto de silencio impuesto, se desvanezca y España no se olvide de sus mártires recientes. Un hecho tan trascendental para la vida de tantos españoles no puede ni debe quedar como un mero apunte para la Historia, como dijo un expresidente del Gobierno en alguna desafortunada intervención pública. Si así fuera, ¿cómo juzgará la misma Historia a los presidentes y a todos los actores públicos de este nefasto período de la misma?

El libro que tiene en sus manos no es uno más de los ya publicados, en mi opinión se trata de un documento histórico y gráfico. Es un libro que recoge de manera sintética el trabajo del autor, con la colaboración de un equipo de personas que han trabajado en ello porque su conciencia —¿qué significa hoy este término?— no les permitía dormir tranquilos. Por ello han trabajado, utilizando parte de su tiempo y sus conocimientos, con la intención de buscar la verdad de unos hechos que se nos han ocultado sistemáticamente. Otras conciencias, las de los autores y encubridores, parecen no tener problemas para conciliar el sueño. Sólo se inquietan cuando hay alguna novedad que pueda aproximarnos a la vedad de los hechos. Recuerdo lo nerviosos que se mostraron algunos cuando apareció en Villaverde el foco del tren de Santa Eugenia.

Un atentado como éste, del que no se conoce el nombre de los inductores, ni el de los autores materiales, ni los móviles para asesinar a 192 inocentes y a 1850 a nivel de tentativa, también desconocemos los artefactos utilizados y los tipos de explosivos… Resulta inconcebible e inexplicable que los trenes, escenario de este crimen de lesa humanidad, desaparecieran con toda celeridad. Si además, como se describe en el libro, desconocemos el paradero de noventa toneladas de materiales, podemos intuir que no se trata de un libro con unos contenidos opinables sino con datos objetivos. Las muestras para las periciales, tomadas durante días por los Tedax, también desaparecieron hasta el extremo de no poder contar más que con 23 muestras procedentes de doce focos de explosión y cuya idoneidad era más que discutible. En el tren de la calle Téllez sólo se recogieron dos muestras de los cuatro vagones explosionados.

Los Trenes del 11-M recogen la historia detallada del desguace de los escenarios del crimen más grande y más abominable del terrorismo en España y en Europa. El autor plasma en estas páginas, con profusión de imágenes, el recorrido de esta enorme prueba de importancia judicial e histórica, desde el momento del crimen hasta la reciente desaparición del foco del Tren de Santa Eugenia que, a pesar de no haber desaparecido con la celeridad de los otros, sirvió para lo mismo, para no ser utilizado en la investigación del atentado. Todo este cúmulo de despropósitos, sin ser advertido por el Juez Instructor, por la Fiscalía, por el Tribunal que juzgó y sentenció a Jamal Zougan, por el Tribunal Supremo y por casi todos los medios de comunicación de la España democrática. A pesar de la gravedad de los hechos, los responsables de la desaparición de los trenes no han sido acusados ni juzgados y algunos han recibido ascensos y condecoraciones.

Hace unos días me comentó una amiga que, hace años, sufrió un accidente de automóvil y su vehículo quedó conservado y a disposición judicial durante dos años, afortunadamente no hubo víctimas mortales. Casos, no muy distantes en el tiempo, como los accidentes del Metro de Valencia y el Tren de Santiago, creo que los restos han recibido un tratamiento más acorde con el Código Penal y la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Por cierto, el primero de los casos, pese a haber sentencia firme, ha sido reabierto. Creo que ni la importancia del caso, ni las víctimas, merecemos un agravio comparativo con las de la Comunidad Valenciana.

Quiero cerrar este prólogo manifestando mi sincero agradecimiento hacia el autor, hacia la editorial Última Línea, así como a todos los que con sus aportaciones han hecho posible satisfacer las exigencias de las víctimas y de todos los que un día, hace ya once años gritaban «QUEREMOS SABER». Aquí pueden encontrar una parte importante y objetiva de lo que queríamos saber. En nuestras manos está el exigir la parte pendiente de TODA LA VERDAD de lo ocurrido desde aquella fecha hasta hoy.

Gabriel Moris Noguera Año 2015.

11º Aniversario del 11-M.

INTRODUCCIÓN

Uno de los asuntos más intrincados y misteriosos de los muchos relacionados con el atentado del 11-M es lo ocurrido con los trenes y con lo recogido en ellos.

El misterio comenzó a fraguarse el mismo 11 de marzo cuando dentro de la estación de Atocha se retiraba y se hacía desaparecer masivamente material de los focos de explosión. Esa actuación se repitió después con los demás trenes, hasta el punto de que si se recopilan las toneladas de material dadas por Renfe como vendidas para el desguace, y se comparan con las iniciales de los trenes, descontando el material recuperado por Renfe, se obtiene una diferencia de unas 90 toneladas. Gran parte de lo desaparecido consiste en mobiliario, asientos, revestimientos interiores, ventanas, puertas… Pues bien, en el informe pericial conjunto, realizado por peritos de la Policía y de la Guardia Civil con fecha del 24 de junio de 2005, se dice: «los efectos fueron devastadores, tanto en las personas que allí se encontraban como en el mobiliario de los vagones (asientos, revestimientos interiores, ventanas, puertas…). El estudio de estos efectos, junto con los resultados de los análisis químicos realizados, es determinante para establecer la cantidad y tipo de explosivo utilizado en cada artefacto». El estudio de esos elementos era pues determinante, pero empezaron a desaparecer el mismo 11 de marzo de 2004.

Cuando los peritos se pusieron a trabajar en la elaboración del citado informe pericial conjunto, como habían desaparecido casi todos los trenes, tuvieron que pedir al juez instructor material gráfico que investigar, y el juez les facilitó imágenes procedentes en su mayoría de Renfe, Bomberos y Policía Municipal. Al parecer, los trenes se destruyeron sin haber realizado antes un reportaje gráfico pericial que sirviera para posibles estudios posteriores.

El tren que explotó en Santa Eugenia no se desguazó, se conservó durante 6 meses y se reparó, conservándose en el taller el material retirado del foco. El responsable de la reparación declaró judicialmente que policías y guardias civiles inspeccionaron los restos del tren en el taller. Cuando Libertad Digital descubrió la existencia de esos restos, intervino la Fiscalía, que ordenó su precintado y procedió a investigarlos. El resultado de esa investigación fue una nota hecha pública en la que la Fiscalía afirmaba que «se ha constatado la adopción de medidas para la conservación de dichos restos, ante la eventualidad de posibles análisis posteriores». Pues bien, a pesar de esas medidas de conservación para eventuales análisis posteriores, tanto en el sumario como en el juicio oral ni siquiera se menciona su existencia. Y en varias periciales de este tren, los peritos ignoraron importantes efectos de la única de las diez explosiones que podían investigar directamente, y cometieron importantes errores.

No se conoce ninguna prueba recogida en ninguno de los trenes que haya servido para tratar de identificar a ninguno de los terroristas. Ni siquiera en el tren de Santa Eugenia, por cuya explosión se produjo la única condena de un autor material, y cuyos restos se conservaron durante nueve años, se conoce que se haya hecho estudio alguno para buscar posibles pruebas de lo ocurrido en ese lugar y comprobar la verosimilitud de las declaraciones testificales en las que se basó la condena.

Durante más de un año, cada vez que aparecían clavos o tornillos en cualquier lugar posiblemente relacionado con el atentado, el juez ordenaba hacer informes periciales de comparación de esos clavos y tornillos con los recogidos en los trenes. Los peritos los comparaban únicamente con un clavo recogido en Téllez, veían que no se parecían y no comparaban más. Si eran tornillos, no los comparaban con nada recogido en los trenes. Pero cuando el juez ordenó comparar lo recogido en los trenes con el contenido de la mochila de Vallecas, en diciembre de 2005, apareció todo un surtido de clavos y tornillos en casi todos los focos. El juez ordenó entonces repetir las periciales anteriores, pero algunas muestras habían ido a la basura, y solo se compararon fotografías de los clavos y tornillos.

La sentencia establece la naturaleza de las bombas basándose en las características de una mochila que nadie vio en los trenes ni en las minuciosas inspecciones que los Tedax realizaron en todo lo que salía de ellos. Salvo la supuesta metralla, no consta que nada de lo recogido en los trenes haya sido estudiado como posible componente de los artefactos. Al laboratorio de la Policía Científica solo llegó una muestra, mientras en el de los Tedax eran incapaces de determinar la naturaleza del explosivo en todas las que le llegaron.

Cuando en enero de 2007 el Tribunal hubo de responder a una petición de una parte para que se hiciera un reconocimiento de los vagones, tuvieron que coger el teléfono y llamar a Renfe para pedir información, su misterioso interlocutor respondió con datos falsos, con los cuales el Tribunal respondió a la parte peticionaria. Cuando al redactar la sentencia el Tribunal necesitaba incluir la fecha de los desguaces, pidió a Renfe la confirmación escrita del dato telefónico, y Renfe contestó con nuevos datos falsos que se recogieron en la sentencia.

En diciembre de 2006, al resolver el Tribunal Supremo sobre una querella por la Destrucción de los vagones objeto de los atentados del 11 de marzo de 2004, decidió archivarla basándose en que los trenes fueron destruidos «una vez hechos en ellos todas las pericias que se estimaron necesarias». Este criterio del Supremo experimentó un espectacular giro cuando, al resolver sobre un recurso de casación en julio de 2008, afirmó que «puede resultar sorprendente una tan apresurada destrucción, que impidió un estudio posterior más reposado y en profundidad». O sea, la implícita justificación de diciembre de 2006 de la rápida destrucción de los trenes, pues ya se habían hecho «todas las pericias que se estimaron necesarias», se transformó, en diciembre de 2008, en un lamento de esa rápida destrucción, pues se «impidió un estudio posterior más reposado y en profundidad».

Estos son solo algunos de los episodios que ponen de manifiesto que el tratamiento que se dio a los trenes del 11-M no fue, ni mucho menos, el adecuado. Son muchos los misterios, las falsedades, las actuaciones inexplicables. En el presente libro analizaré lo ocurrido desde el día del atentado hasta las últimas actuaciones conocidas sobre los escasos restos que se conservaron y analizaron.