Atentado Casa Cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza

El día 11 de diciembre de 1987 ETA comete un terrorífico atentado contra la Casa Cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza.

 

El Guardia Civil que estaba en funciones de vigilancia en la garita de entrada a la zona de viviendas, observa cómo un hombre estaciona un vehículo Renault 18 enfrente y sale corriendo. Eran las seis y diez de la madrugada. Se dirige a él para indicarle que allí está prohibido aparcar… ¡¡¡BOOOOOOMMMMM!!! Estallan 70 kilogramos de explosivo.

 

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La explosión fue orientada hacia la zona de viviendas:

 

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El Acuartelamiento queda así:

 

 

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Causa la muerte de:

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Pedro Ángel Alcaraz Martos, natural de Torredonjimeno (Jaén), tenía 17 años cuando fue asesinado. Pedro Ángel vivía en la casa cuartel junto con su hermana Rosa María y el esposo de ésta, Juan José Barrera Anguita, así como con las dos hijas del matrimonio, las gemelas Esther y Miriam. La explosión de la casa cuartel destrozó la familia por completo. Pedro Ángel y sus dos sobrinas, de tres años de edad, fallecieron en el atentado mientras los padres de las niñas, Rosa María y Juan José, resultaron heridos de gravedad. Los tres fueron enterrados en Torredonjimeno (Jaén).

Las dos sobrinas de Pedro Ángel, Esther y Miriam Barrera Alcaraz, de tan sólo 3 años de edad, habían nacido en Zaragoza. Esther y Miriam eran gemelas. Su padre, Juan José Barrera Anguita, llevaba cinco años destinado en un equipo de desactivación de explosivos de la Guardia Civil en Zaragoza. Los padres de las niñas tardaron cuatro y cinco meses en recuperarse, respectivamente. Juan José Barrera, que sigue en activo en la Guardia Civil, no había hablado prácticamente con ningún medio de comunicación desde que mataron a sus hijas, pero no pudo guardar silencio por más tiempo cuando, en noviembre de 2010, el presidente del PSE, Jesús Eguiguren, afirmaba: “hice la hoja de ruta con Josu Ternera. Me entendía bien porque sabía exactamente cómo era. Comimos bastantes veces juntos, eso da pie a hablar de muchas cosas […] somos de la misma edad más o menos, tiene hijos, enseguida conectas con ciertas reflexiones”. Las palabras de Eguiguren, el tono de colegueo con el que se refería al sanguinario líder de ETA prófugo de la justicia, produjeron “vergüenza, bochorno y rabia” en Juan José. Su esposa, Rosa María, hizo un llamamiento público al presidente Rodríguez Zapatero para que destituyera a Eguiguren, mientras que Juan José, tal y como recogió el diario La Gaceta, manifestó entre sollozos:

 

Viendo la entrevista, daba la sensación de que Eguiguren y Ternera son buenos amigos […] Esto es bochornoso, nunca he confiado en el Gobierno de Zapatero y ahora menos que nunca […] Lo único que faltó en la entrevista es que preguntasen a Eguiguren si iría a comer con Ternera si le hubiera matado a dos hijos… No habría ido y de ir, ¿qué hubiera llevado en el bolsillo? […] Hablan de nuestro dolor, pero sólo queremos justicia, porque en un Estado de derecho civilizado a Eguiguren, al que yo considero colaborador de ETA, le hubieran detenido […] ¿Se imagina usted que el presidente Obama se reuniera con Bin Laden? ¿Por qué las autoridades no se sientan a negociar con los maltratadores o con los que provocan muertes en accidentes de tráfico?

 

El hermano de Pedro Ángel y de Rosa María, Francisco José Alcaraz Martos, tío de Miriam y Esther, fue presidente de la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) durante cuatro años, entre 2004 y 2008. Francisco José Alcaraz, desde la AVT, se opuso frontalmente al proceso de negociación con ETA, convirtiéndose en uno de los máximos defensores de la justicia que demandan las víctimas, de su memoria y de su dignidad, labor que continúa realizando desde la asociación Voces Contra el Terrorismo (VCT).

 

José Ignacio Ballarín Cazaña tenía treinta y un años en el momento de su fallecimiento. Natural de Zaragoza, José Ignacio era cabo primero de la Guardia Civil y hacía tan sólo dos meses que había llegado al acuartelamiento. José Ignacio Ballarín estaba casado con Teresa Esther Gay Escribano, con la que tenía una hija, Silvia Ballarín Gay. Teresa Esther Gay tardó tres meses en recuperarse de sus lesiones físicas. No pudo asistir, por tanto, al entierro de ambos, que tuvo lugar en el cementerio de Pinseque (Zaragoza), de donde era natural Teresa. Dieciocho años después de ser asesinado, en marzo de 2005, José Ignacio Ballarín era ascendido con carácter honorífico y a título póstumo al puesto de cabo mayor.

Silvia Ballarín Gay, la hija de José Ignacio Ballarín Cazaña y Teresa Esther Gay Escribano, tenía solamente seis años cuando fue asesinada junto a su padre. La tía de Silvia y hermana de su difunto padre, María Pilar Ballarín, envió una carta dirigida al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en octubre de 2006 en la que decía: “Mi hermano era muy especial. Y no sólo fue eso, sino que también hizo de padre para mí, puesto que al nuestro Dios se lo llevó demasiado joven y solo lo recordamos por las fotografías. Además, era mi amigo y mi confesor. Mi sobrina era única, la mejor. Ellos tenían treinta y uno y seis años, respectivamente, y junto con mi madre y mi hermana política eran toda mi familia. Como ve, no le puedo pedir que se ponga en mi lugar: ¡Yo perdí a media familia! Mi cuñada perdió a su marido y a su única hija, o sea, todo. Y mi madre, a su hijo y su nieta. Llevamos casi diecinueve años echándole sal a nuestras heridas, con el cáncer que produce escuchar lo que nos cuentan los medios de comunicación y los políticos, todos los días y a todas horas: que si han excarcelado a etarras, solicitud de rebaja de penas, tratos de favor, aguantar insultos, amenazas y un largo etcétera”.

Emilio Capilla Tocado, de 39 años y natural de Valsequillo (Córdoba) fue otro de los tres miembros de la Guardia Civil asesinados en el atentado contra la casa cuartel. Como agente de la Benemérita, Emilio había trabajado en el País Vasco y en Madrid. En el momento de su muerte estaba destinado en el aeropuerto de Zaragoza. Estaba casado con María Dolores Franco Muñoz. El matrimonio tenía dos hijos: Rocío y Emilio José. De los cuatro miembros de la familia, sólo el muchacho logró sobrevivir, sufriendo, además, graves lesiones. Por Real Decreto 319/2005 de 18 de marzo, Emilio Capilla era ascendido con carácter honorífico y a título póstumo al puesto de Cabo.

María Dolores Franco Muñoz tenía 36 años en el momento que la banda terrorista ETA la asesinó a ella, junto a su hija Rocío y a su marido Emilio. María Dolores había nacido en Sevilla y era ama de casa. El hijo pequeño de María Dolores Franco y Emilio Capilla, Emilio José Capilla Franco, tenía tan sólo 9 años cuando murieron sus padres y su hermana mayor, Rocío. Según se recoge en Vidas rotas (Alonso, R., Florencio Domínguez, F. y García Rey, M., Espasa, 2010), a pesar de haber perdido a toda su familia y de arrastrar desde entonces una minusvalía del 50%, Emilio José no fue reconocido como víctima ni en la primera sentencia ni tampoco en la de 2003.

Rocío Capilla Franco, de 14 años, era la hija mayor del agente de la Guardia Civil Emilio Capilla y de la esposa de éste, María Dolores Franco. Rocío jugaba en el equipo de balonmano del colegio y, según relataron sus compañeros, era muy buena estudiante. El 11 de diciembre de 2008, en el vigésimo primer aniversario de la muerte de sus padres y hermana, Emilio José asistió al homenaje que el pueblo de Valsequillo, donde fueron enterrados los tres miembros de la familia, quiso rendir a sus tres vecinos asesinados.

José Julián Pino Arriero tenía 39 años y era sargento de la Guardia Civil cuando fue asesinado por ETA. Llevaba diez años destinado en Zaragoza y tenía ya solicitado su traslado a Madrid. José Julián estaba casado con María del Carmen Fernández Muñoz y junto a ella era padre de tres niños: Silvia, de 7 años; Víctor, de 11 y José María, de 13 años de edad. En 2005, por Real Decreto 319/2005, José Julián Pino era ascendido, con carácter honorífico y a título póstumo, al puesto de sargento primero.

María del Carmen Fernández Muñoz, ama de casa de 38 años y natural de Talavera de la Reina (Toledo), estaba casada con José Julián Pino y era madre de Silvia, Víctor y José María Pino Fernández. Tanto ella como su hija y esposo fallecieron en el atentado, por lo que sus dos hijos, Víctor y José María, fueron a vivir con su abuela, que se hizo cargo de los dos niños hasta su fallecimiento, poco tiempo después. Los dos muchachos, habiendo perdido a toda su familia al completo, crecieron en el Colegio de Huérfanos de la Guardia Civil y siguieron los pasos de su difunto padre hasta convertirse también ellos en miembros del Instituto Armado.

Silvia Pino Fernández, hija de José Julián Pino Arriero y María del Carmen Fernández Muñoz, tenía sólo 7 años cuando fue asesinada. Silvia había nacido y se había criado en Zaragoza junto con sus padres y hermanos. En diciembre de 2010 la ciudad de Talavera de la Reina (Toledo), donde los tres miembros de la familia fueron enterrados, rindió homenaje a los vecinos de la localidad asesinados en atentados terroristas de la banda ETA, inaugurándose un monumento donado por el médico José Blas. José María Pino Fernández, el mayor de los dos hermanos que sobrevivieron, estuvo presente en el acto y fue uno de los encargados de realizar una ofrenda floral a los pies del monumento.

Autores de la masacre

En 1994 la Audiencia Nacional condenaba al sanguinario etarra Henri Parot, alias Unai, que había sido detenido en Sevilla en 1990, a una pena de 1.802 años de prisión por el atentado contra la casa cuartel de Zaragoza, tras encontrarle culpable de la autoría del mismo, pues fue quien estacionó el coche-bomba. Los otros miembros de ETA que participaron en la acción fueron condenados a cadena perpetua en 1997 por un tribunal de París. Se trataba del hermano de Henri, Jean Parot, así como de Jacques Esnal (quien accionó el mecanismo iniciador de la explosión) y Frédéric Haramboure.

 

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Henri Parot

La autoría intelectual del atentado correspondería a Francisco Múgica Garmendia, alias Pakito (el que hizo el croquis del lugar y quien dio la orden directa de cometer el atentado) y a José María Arregi Erostarbe, alias Fiti y Fitipaldi, encargado de confeccionar la bomba. Tanto Múgica Garmendia como Arregi Erostarbe fueron detenidos junto con José Luis Álvarez Santacristina, alias Txelis, en 1992, gracias a la colaboración de la Policía española y la francesa, en Bidart, en el País Vasco francés. En 1993 Múgica Garmendia y Arregi Erostarbe fueron juzgados por el Tribunal Correccional de París por los delitos cometidos en suelo francés y condenados a cumplir diez años de prisión. A su salida, fueron extraditados a España para ser juzgados por la justicia española. Ambos miembros de ETA fueron condenados en 2003 por la Audiencia Nacional a sendas penas de 2.354 años de reclusión por haber ordenado al llamado “Comando Francés” cometer el atentado contra la casa cuartel en Zaragoza, habiéndoles facilitado toda la información y el material necesarios para cometer la terrible acción.

 

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Josu Ternera

En el momento del atentado contra la casa cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza, otro de los máximos responsables de ETA era José Antonio Urrutikoetxea Bengoetxea, alias Josu Ternera. Desde 2002 José Antonio Urrutikoetxea se encuentra en paradero desconocido. En enero de 2003, durante una vista celebrada en el Tribunal Supremo, el etarra arrepentido Juan Manuel Soares Gamboa confirmó que en el momento de atentar contra la casa cuartel Josu Ternera formaba parte del “comité ejecutivo” de ETA.

Fuente: Libertad Digital

Asesinato de un guardia civil en Placencia

El mismo día 11 de diciembre de 1987, pasadas las 23:00 horas, mientras las imágenes de la casa cuartel de Zaragoza ocupaban los informativos, la banda terrorista ETA asesinaba en la localidad guipuzcoana de Placencia de las Armas al sargento de Intervención de la Guardia Civil José Luis Gómez Solís acribillándolo a tiros en presencia de su esposa. Horas antes, ETA hería gravemente en Basauri (Vizcaya) al policía de la escala básica Rafael Ribas, de 29 años, mediante una carta-bomba que le provocó amputaciones de varios dedos y heridas por incrustación de metralla en la cara y los ojos.

Consternados aún por el terrible atentado cometido por ETA en Zaragoza, José Luis Gómez y su esposa decidieron salir a tomar algo con algunos de sus amigos de Placencia que, a lo largo del día, le habían llamado para darle muestras de apoyo y afecto y para condenar el atentado contra la casa cuartel y sus habitantes (La negociación de ETA que sí funcionó, José Ramón Goñi Tirapu, Espasa Calpe 2005, citado en Vidas Rotas). José Luis Gómez y su esposa abandonaron el Bar Gila poco después, sobre la medianoche, y se dirigieron juntos a su coche, un Talbot Solara aparcado en el puente de Gila, sobre el río Deba. Según declararon testigos presenciales, el sargento montó primero y, en el momento en que se disponía a abrir la puerta derecha, tres miembros de ETA arrojaron a la mujer al suelo y dispararon sus armas contra él, que falleció en el acto al ser alcanzado por catorce impactos de bala, varios de ellos en la cabeza. Las Fuerzas de Seguridad recogieron al menos diez casquillos de bala en el lugar de los hechos.

El día 12 de diciembre tuvo lugar en la parroquia de Elgóibar el funeral por el alma de José Luis Gómez, al que acudieron el ministro del Interior, José Barrionuevo; el director general de la Guardia Civil, Luis Roldán; el delegado del Gobierno en el País Vasco, Julen Elorriaga; el vicepresidente del Gobierno autónomo vasco, Ramón Jáuregui, y el Gobernador Civil de Guipúzcoa, José Ramón Goñi Tirapu.

En 1990 la Audiencia Nacional condenó a Pedro José Echevarría Lete, Fermín Javier Urdiain Ciriza, alias Txiki y Xabin, Jesús María Ciganda Sarretea, alias Eneko, y Juan Carlos Balerdi Iturralde a penas de 29 años de reclusión mayor por el asesinato del sargento Gómez Solís. Pedro José Echevarría Lete, que acumulaba condenas de 220 años, fue el último de los 21 presos de ETA acercados a cárceles de la península desde prisiones de Canarias, Baleares, Ceuta y Melilla, durante la tregua trampa decretada por ETA en 1998. En 2005 la Audiencia Nacional rechazó aplicar redenciones extraordinarias a Echevarría Lete por los estudios cursados en la Universidad del País Vasco (UPV), tras encontrar irregularidades en los mismos.

José Luis Gómez Solís, de 44 años y natural de Aldea del Obispo (Cáceres), estaba destinado como sargento interventor de armas en el cuartel de la Guardia Civil en Elgóibar y vivía en Guipúzcoa desde cuatro años antes de su asesinato. Estaba casado y tenía cuatro hijos de edades comprendidas entre los 16 y los 4 años, de los que dos han seguido los pasos de su padre, ingresando en la Guardia Civil. El Ayuntamiento de Aldea del Obispo decidió dedicar una calle con el nombre de José Luis, en honor al sargento asesinado, mientras que un ejemplar del diario Hoy, luce en las vitrinas del consistorio recordando el día en que se le rindió el homenaje. En marzo de 2005, según Real Decreto 319/2005, José Luis Gómez Solís era ascendido con carácter honorífico y a título póstumo al puesto de Sargento Primero.

Fuente: Libertad Digital.

 

¿Aún crees que las Víctimas podemos olvidar a esta gente que asesinó porque defendían una bandera de España? Honor a los héroes.

¿Y los niños? Víctimas inocentes como sus progenitores y compañeros. Las Víctimas no pedimos venganza. ¡Reclamamos JUSTICIA!

Atentado contra la Casa Cuartel de la Guardia Civil de Vic (Barcelona): ETA asesinó a 5 adultos y a 5 niños que jugaban en el patio.

El día 11 de julio de 1991, el comando Barcelona de ETA lanza un coche cargado con 216 kilogramos de explosivos por la rampa del patio de la Casa Cuartel de la Guardia Civil de Vic (Barcelona). Una docena de niños jugaban allí en ese mismo instante. 5 de ellos murieron.

 

En el siguiente documental de Antena 3 se pueden apreciar los hechos:

 

 

Ahora puedes ver en esta imagen cómo fue excarcelado el individuo responsable de dicha matanza:

 

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El etarra Juan José Zubieta a su salida del centro penitenciario de Monterroso (Lugo)

 

¿En qué están pensando el Gobierno y la Justicia en España?

Así quedó tras la bomba

 

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Relato de los hechos

 

El vehículo utilizado, un Renault 6 cargado con 216 kilos de explosivos (doce bombonas con dieciocho kilos de amonal cada una), fue proyectado aprovechando la ligera pendiente de una de las calles laterales en las que se encontraba ubicada la casa cuartel. Una vez que el coche-bomba estuvo dentro del patio de la casa cuartel, el etarra Juan Carlos Monteagudo activó el explosivo con un telemando.

 

En la casa cuartel de Vic vivían catorce agentes de la Guardia Civil, trece mujeres y veintidós niños. El atentado se produjo cuando numerosos familiares de los guardias se encontraban en sus viviendas y algunos niños, como era habitual a esas horas, jugaban en el patio. Los niños iban al colegio por la mañana, pero a las siete de la tarde, hora del atentado, lo habitual es que hubiese 10 ó 12 de ellos jugando en el patio. Por ello las niñas asesinadas fueron las más afectadas por la explosión y sus cuerpos quedaron literalmente destrozados. 

Cuarenta y cuatro personas resultaron con heridas de diversa consideración, algunas de ellas muy graves, con importantes mutilaciones (a una de las niñas heridas tuvieron que amputarle una pierna) y secuelas. Entre los heridos muy graves que consiguió sobrevivir, el niño de 2 años Rafael Reinoso Sánchez, que sufrió fractura de la base del cráneo.

Debido al estado en el que quedó el edificio se tuvieron que utilizar grúas y perros adiestrados para localizar a las víctimas bajo los escombros. A las diez de la noche los servicios de rescate lograron sacar con vida a una joven de 18 años y a una niña con su chupete en la boca.

La deflagración, a la que siguió un incendio, derrumbó el inmueble construido en los años sesenta y del que sólo quedó en pie la fachada. La explosión causó daños materiales en medio centenar de edificios situados en un radio de doscientos metros, principalmente en ventanas y cristaleras, aunque el edificio situado justo enfrente tuvo que ser derribado debido a los graves daños estructurales sufridos. Entre los inmuebles más cercanos al lugar de la explosión figura un colegio de religiosas con setecientos alumnos que en el momento del atentado estaba casi vacío. 

La calle donde estaba la casa cuartel había sido cortada con motivo de una carrera ciclista comarcal, en la que el pueblo de Vic rendía homenaje al corredor local Melchor Mauri, que había ganado diez días antes la Vuelta Ciclista a España. Gran parte de la dotación de guardias se encontraba de servicio, cubriendo precisamente la competición deportiva, por lo que la mayoría de víctimas fueron familiares de los agentes.

 

El Hospital General de Vic quedó colapsado una hora después de la masacre, por lo que algunos heridos tuvieron que ser trasladados en helicóptero a otros centros hospitalarios de Barcelona. Las autoridades locales realizaron llamamientos radiofónicos para que los médicos de la ciudad se personasen en los centros hospitalarios y los habitantes de Vic acudieron a donar sangre masivamente. Numerosos vecinos ofrecieron sus hogares a los damnificados y el obispo de Vic, Josep María Guix, también ofreció las instalaciones del Seminario Diocesano para acoger a los guardias y a sus familiares que se quedaron sin vivienda.

 

El presidente de la Generalidad, Jordi Pujol, el consejero de Gobernación, Josep Gomis, y el gobernador civil de Barcelona, Ferran Cardenal, acudieron inmediatamente al lugar del atentado. Gomis fue increpado por uno de los guardias que sobrevivió al atentado, presa de un ataque de nervios. 

Este atentado mostró la catadura moral de un personaje como Josep Lluis Carod-Rovira. Dos días después de la masacre, el por entonces diputado y portavoz en el Parlamento catalán de Ezquerra Republicana de Cataluña (ERC) escribió una carta abierta publicada en el diario Avui en la que pedía a la banda asesina ETA que no atentara más en Cataluña. Bajo el título “ETA, Kataluñatik Kanpora!”, Carod-Rovira escribió: “Nada de lo que voy a decir es nuevo para vosotros. Os lo dije ya, hace medio año, en algún lugar de Euskadi, cuando en nombre de mi partido os pedí, formalmente, que no actuaseis más en mi país. Habéis respetado la petición durante seis meses. Ahora, sólo me atrevo a pediros que, cuando queráis atentar contra España, os situéis previamente en el mapa”. Lo que sucedió después es de todos sabido. Mientras la banda criminal a la que Carod-Rovira suplicaba que no matase en Cataluña seguía asesinando, el abyecto político nacionalista continuó reuniéndose con los asesinos. Algunas de esas reuniones trascendieron a la opinión pública. Así, los días 3 y 4 de enero de 2004 se reunió en Perpiñán (Francia) con Mikel Albizu, alias Mikel Antza, y José Antonio Urrutikoetxea Bengoetxea, Josu Ternera, para pedirles, de nuevo, que no cometieran más acciones terroristas en Cataluña. En un comunicado hecho público el 28 de febrero posterior, la banda asesina confirmó el pacto con el nacionalista catalán y anunció una tregua para dejar de matar sólo en Cataluña.

Pero si de cataduras morales hablamos, también hay que referirse a la reacción de Herri Batasuna. Tras no condenar el atentado, algo habitual en ellos, añadieron en un comunicado público que los dos etarras muertos en la operación de la Guardia Civil del día siguiente (Monteagudo y Erezuma), autores materiales de la masacre, “convirtieron sus vidas en permanente entrega a la causa de la paz y la libertad”. 

Pese a la reacción inicial que provocó la masacre, el paso del tiempo dejó en el olvido a las víctimas del atentado y a sus familiares. Así se denunció con motivo del décimo aniversario del mismo. Familiares de los asesinados se quejaron públicamente de que el Ayuntamiento de la ciudad jamás hubiera hablado con las víctimas. Cinco años después, en 2006, el Ayuntamiento de Vic aprobó por unanimidad destinar un espacio en el lugar donde estaba la casa cuartel “para erigir un monumento, una placa o un símbolo en recuerdo de las diez personas que fallecieron”. El símbolo se instalaría “dentro de unos años, cuando el Ayuntamiento venda el actual solar que servirá para financiar parte del nuevo teatro municipal”, según recoge el texto oficial.

Al día siguiente de la brutal masacre, la Guardia Civil desarticuló al grupo Barcelona de ETA, autor del atentado, en una operación llevada a cabo en un chalé de la localidad barcelonesa de Lissá de Munt. Durante la operación murieron los etarras Juan Carlos Monteagudo Povo (jefe del grupo y exdirigente de Terra Lliure) y Juan Félix Erezuma Uriarte, que se resistieron a su detención con armas de fuego, pero se detuvo al tercer autor directo de la matanza, Juan José Zubieta Zubeldia, que no opuso resistencia. En la misma operación se detuvo a Pilar Ferreiro Bravo y a Jordi Mas Trullenque, profesor ayudante de Matemáticas Aplicadas en la Universidad Autónoma de Barcelona.

En el chalé se incautaron numerosos efectos (armas, explosivos, útiles para la confección de artefactos…) y documentación. Entre ésta destaca el informe que los asesinos estaban haciendo para el entonces máximo dirigente de la banda asesina, Francisco Múgica Garmendia, alias Pakito. El texto, publicado por la revista Cambio 16 (10/06/1991), y sin finalizar debido a la intervención de la Guardia Civil, decía: “En la ekintza [acción] nos marcamos dos objetivos: uno militar y otro político. En primer lugar, como objetivo militar, ver si era posible meter un kamikaze [coche-bomba teledirigido] en el patio del cuartel. Como segundo objetivo, esta vez político, destruir el cuartel sin afectar demasiado al colegio que está al lado. El primer apartado tenía varias variables. La primera, ver si era posible otra…”. Aquí se interrumpió bruscamente el informe al irrumpir por sorpresa la Guardia Civil en el chalé.

En junio de 1993 la Audiencia Nacional condenó a Juan José Zubieta Zubeldia a una pena total de 1.311 años como autor material. El fiscal Ignacio Gordillo calificó el atentado como “uno de los más bárbaros, alevosos y cobardes” que se han juzgado en la Audiencia Nacional, cuya única finalidad fue la de “provocar el mayor número de muertes posibles”, y acusó a Zubieta de ser “autor directo” de nueve asesinatos y otros 44 asesinatos frustrados.

En diciembre de ese mismo año, se le condenó a otros 28 años y 6 meses de prisión por los delitos de depósito de armas de guerra y tenencia de explosivos. En la misma sentencia se condenó a Pilar Ferreiro Bravo y Jordi Mas Trullenque, a 8 y 6 años respectivamente, por su colaboración con el grupo Barcelona de ETA. Ferreiro Bravo alojó en su domicilio a Zubieta Zubeldia, Monteagudo Povo y Erezuma Uriarte. Además, convenció a Mas Trullenque, con el que mantenía relaciones sentimentales, de que alquilara el chalé de Llissá de Munt, donde los etarras se ocultaron y prepararon la masacre de Vic.

 

Asesinados

 

  • Juan Chincoa Alés, guardia civil de 30 años, era natural de Martín de la Jara (Sevilla). También fue asesinada en el atentado su esposa, Nuria Ribó Parera, de 26 años. Su hija Ana fue una de las heridas. Quedó huérfana de padre y madre antes de cumplir los 2 años.

  • Francisco Cipriano Díaz Sánchez tenía 17 años cuando fue asesinado por la banda terrorista ETA en la casa cuartel de Vic. En el momento de la explosión se encontraba estudiando en su domicilio del acuartelamiento. Murió en el acto por la onda expansiva provocada por el coche-bomba. Francisco estudiaba tercero de enseñanza secundaria en el Instituto Callis de Vic. Sus padres estaban ese día en Zaragoza asistiendo a un funeral, y su hermana Pilar, de 18 años, también resultó herida por la explosión.

 

  • Ana Cristina Porras López, de 10 años, murió en el acto mientras jugaba con sus amigas en el patio de la casa cuartel. Su hermana Isabel Porras López, de 7 años, resultó herida de gravedad y se le tuvo que amputar parte de la pierna izquierda. Eran hijas del guardia civil Teodoro Porras.

 

  • Vanessa Ruiz Lara, de 9 años, también murió en el acto. Era amiga del colegio de hijas de guardias civiles. Como en otras ocasiones, su madre, Emilia Lara, había dejado que su niña fuera a jugar al patio de la casa cuartel con sus amigas, hijas de los guardias civiles. Con motivo del asesinato de Silvia Martín Santiago en agosto de 2002, Virginia Ródenas recordó en un artículo publicado en ABC la historia de otros padres que perdieron a sus hijos a manos de esta banda de alimañas. Entre otras trágicas historias se recuerda el caso de Vanessa y cómo su madre tuvo que aguantar en el juicio la declaración del asesino exterminador de niños Juan José Zubieta Zubeldía, uno de los tres autores materiales del atentado. Como respuesta a la pregunta del abogado acusador de “si no vio a los niños jugar segundos antes de lanzar el vehículo explosivo” dijo: “ése es un hecho que no valoramos porque no es nuestro problema que los guardias civiles utilicen a los niños como escudos humanos”. Y añadía Emilia: “Me destrozaron la vida. ¿Qué significa que te destrocen la vida? Lo hemos dicho tanto que parece que no es nada. ¿Hay mayor dolor que perder a un hijo? ¿Puede haber algo más terrible que te arrebaten de esa manera tan brutal a tu hija de nueve años? Jamás nos ha llamado nadie del Ayuntamiento, nadie se ha interesado por nosotros, si seguimos vivos o hemos reventado. Diez años después no ha habido el más mínimo reconocimiento a los nueve muertos del atentado de Vic, cinco de ellos niños. Nada. Sólo el olvido. Y después de que te asesinan a un hijo ¿puede haber algo más doloroso que le entierren en el olvido? Ana Chincoa, que no tenía más de dos años, perdió a su madre y a su padre en el atentado. ¿Quién se acuerda de ella?” (Los Domingos de ABC, 11 de agosto de 2002). Emilia y la hermana pequeña de Vanessa, Cristina Ruiz, fueron entrevistadas en el documental Trece entre mil de Iñaki Arteta. Este es el testimonio de Cristina: “Siempre que salíamos del colegio íbamos un día al parque que había al lado de mi casa y otro día al cuartel. Ese día tocó ir al cuartel. A mí me cayó un ladrillo en la cabeza y me quedé ahí también. Ya luego vino un guardia y me cogió y me sacó para fuera”. Cristina contaba cómo desde el asesinato de su hermana mayor visiona periódicamente un vídeo en el que está con Vanessa tres días antes del atentado, en el campo: “A lo mejor hay semanas que lo pongo tres días seguidos o pasan tres semanas y lo pongo otra vez (…) Tengo a mis hermanos, pero no es lo mismo. Ahora mismo me gustaría que estuviera para darme consejos, hablar de cosas (…)”.

 

  • María Pilar Quesada Araque, de 8 años, estudiaba en el colegio del Sagrat Cor, situado a escasos metros de la casa cuartel en la que vivía. Al domingo siguiente iba a recibir la primera comunión. Por ese motivo, la niña había ido minutos antes de la explosión del coche-bomba al colegio para mostrarle a las monjas unas fotografías de estudio que le habían hecho con motivo de la celebración del citado sacramento.

 

  • Rosa María Rosa Muñoz, de 14 años, murió también en el acto mientras jugaba con sus amigas en el patio de la casa cuartel. Sus hermanos, Pedro y David, de 15 y 17 años en esos momentos, se salvaron de milagro, pues esa tarde se estaban examinando en la Escuela Industrial de Vic. En el momento en que asesinaron a su hija, su padre, el cabo de la Guardia Civil David Rosa, se encontraba en Madrid cursando estudios para ascender de graduación. Su madre, María Angustias Muñoz, estaba terminando su jornada laboral en un taller de confección cuando oyó la explosión. No le dejaron ver el cuerpo de su hija, que tuvo que ser reconocido por una vecina y compañera de trabajo. María Angustias confesó a ABC (01/06/1991) que querían quedarse en Vic, “porque es donde hemos enterrado a mi hija y es el pueblo donde ella se quería quedar. Ella estaba bien en Vic, hablaba catalán y tenía buenas amigas”.

 

  • Juan Salas Píriz, guardia civil de 48 años, era natural de Olivenza (Badajoz). Estaba casado con Manuela Morgado Duque, que resultó herida, y tenía dos hijos. La explosión del coche-bomba también mató a la suegra de Juan, y madre de Manuela, Maudilia Duque Durán, de 78 años y natural de Alburquerque (Badajoz).

 

  • Ramón Mayo García, de 55 años y casado, era guardia civil en situación de reserva activa. Natural de Talavera la Real (Badajoz), falleció atropellado por una ambulancia que evacuaba a los heridos mientras él mismo prestaba auxilio a los afectados por la explosión. Ramón fue reconocido como víctima del terrorismo por el Consejo de Ministros en el año 2005. Hubo otros tres heridos consecuencia de accidentes que se produjeron durante las labores de rescate y evacuación de los heridos: Josefina López Muñoz, de 48 años; Salvador Rodríguez Caña, de 17 años, y Juan Manuel Ruiz Alcalá, de 29 años.

 

Fuente: IGCPROFESIONAL y Youtube

 

SOS VICTIMAS ESPAÑA

Hay 21 personas que gritan las excarcelaciones…

… con su silencio: ¡Fueron asesinados!

Santiago Arróspide Sarasola, “Santi Potros” tuvo gran participación en él. A continuación puedes ver la lista de personas que murieron ese día. Ninguno de ellos se puede poner triste, llorar ni suspirar. Su familiares, amigos, deudos y aquellas Víctimas del Terrorismo que aún vivimos ¡sí! Una oración por su Memoria, mancillada por unas togas negras como su propia alma.

 

Miren a los ojos de estas personas. Luego pregunten si esto que hace la Audiencia Nacional es “JUSTO“:

 

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En la historia de ETA hay un atentado que sobresale sobre todos los demás: el coche bomba en el Hipercor de Barcelona. Un artefacto de 27 kilos de amonal y 200 litros de líquidos incendiarios, pegamento y escamas de jabón que, según la sentencia del caso, estaba «inspirado en el material utilizado en la guerra». «Varias personas resultaran atrozmente quemadas y mutiladas, sin posibilidad alguna de escapar ante la oscuridad producida por el humo negro y los materiales incendiarios adheridos a sus cuerpos, que no podían desprenderse ni apagarse», añadía.

 

El resultado: 21 muertos, todos civiles. Cinco hombres, 12 mujeres y cuatro niños. Veintiuna historias a medio contar que fueron borradas de un plumazo por ETA, y que ABC recuerda aquí:

Milagros Amez

1.- Milagros Amez Franco (43 años): su marido, Rafael Güell, la había dejado en el aparcamiento del centro comercial cargando la compra en el coche, donde la vio por última vez con vida: «Yo trabajaba en uno de los tres edificios situados encima de los almacenes y dejé a mi mujer un momento para subir al despacho. Desde el ascensor oí la explosión», contaba a ABC en 2002, cuando tenía 60 años, mientras recordaba el humo y la agónica espera: «No se podía ver nada. Permanecí varias horas en la calle hasta que me comunicaron que mi esposa había sido trasladada al hospital de Sant Pau». Milagros, natural de Laguna Dalga (León) y madre de dos hijos que en aquel momento tenían 12 y 17 años de edad, trabajaba en la tienda de plantas medicinales que regentaba Rafael. Tras el atentado, sus hijos llegaron al hospital en Taxi, donde Milagros falleció.

Susana Cabrerizo

2.- Susana Cabrerizo Mármol (13 años): había ido por primera vez a Hipercor, junto a su hermana y su madre, para comprar unos bañadores y unas zapatillas de playa para las vacaciones. Cuando las tres se encontraban en el interior del vehículo en el aparcamiento, la onda expansiva les alcanzó de lleno. Ella y su madre, María del Carmen Mármol, fallecieron en el acto. Su hermana, de 15 años, murió mientras era trasladada al hospital. Su padre, Alvaro Cabrerizo, que perdió aquel día de un plumazo a toda su familia, contaba en una entrevista a ABC, sólo seis días después de la matanza, que poseía dos videoclubes que montó con la indemnización que había recibido de SEAT tras un accidente laboral. Uno lo llevaba su mujer y en ambos ayudaban sus dos hijas. «Nos funcionaban bien las cosas –relataba–. El día del atentado ocurrió que mi esposa no abría el videoclub. Me temí un accidente o alguna cosa. A las seis y media de la tarde me enteré de que había habido un atentado en la Meridiana y me fui a Hipercor y vi el drama que allí se vivía». Después de no encontrarlas en la lista de fallecidos, visitó todos los hospitales de Barcelona hasta que llegó al Clínico. Allí una enfermera le dijo que había dos cadáveres sin identificar y que si se atrevía verlos. «Mi esposa y yo nos habíamos comprado una cadena para llevarla siempre los dos iguales. Le pregunté a una enfermera si llevaba un cordón como el que tenía yo y me contestó: “No se asuste, pero creo que sí”. Antes de ver a mi esposa, vi a mi hija Susana. Esta muy quemada. Después vi a mi esposa…», recordaba.

Sonia Cabrerizo

3.- Sonia Cabrerizo Mármol (15 años): su padre recordaba que después de la trágica noticia de que estaban las dos muertas, le quedaba la esperanza de que su otra hija, Sonia, viviera. Pero sobre las tres de la madrugada una asistenta social le avisó de que había llegado un cuerpo con las características de su hija mayor. «Sonia había llevado dos años aparato ortopédico porque tenía la columna desviada y ahora le habían dicho los doctores que podía empezar a quitársela. Era el único consuelo que me habría quedado de no haber muerto, pero también me la mataron», contaba.

María del Carmen Mármol

4.- María del Carmen Mármol (36 años): si María del Carmen viviera hoy tendría 61 años y es probable que hubiera sido abuela si sus dos hijas, Sonia y Susana, que hoy tendrían 38 y 40 años, no hubieran muerto en el atentado de Hipercor, hace ahora 25 años. Su marido, Alvaro Cabreriza, se quedó sólo de un día para otro, con varios negocios que regentar y sin la ayuda de María del Carmen. Pero eso no fue no fue suficiente para los simpatizantes etarras: «Tras realizar declaraciones en los medios, tuvo que dejar Barcelona porque empezó a recibir llamadas amenazantes en las que se le decía que iba a correr la misma suerte que su familia», contaba ABC en 2002.

María Emilia Eyre

5.- María Emilia Eyre (44 años): esta gallega natural del municipio lucense de Chantada, que vivía en Barcelona desde su infancia, falleció en el mismo instante de la explosión, mientras realizaba las compras junto a su familia. Su marido, Rodrigo, fue uno de los 45 heridos del atentado y no se restableció de sus lesiones hasta más de un mes después. Según contaba a El País el hermano de la fallecida, Francisco Eyre, María incluso tranquilizó a su marido poco antes de la explosión cuando agentes de la Policía acudieron al supermercado tras la llamada de aviso de ETA: «No tengas miedo Rodrigo, le dijo mi hermana a su marido al observar la presencia de policías en el hipermercado, porque si hubiera una bomba nos habrían avisado». Pero María se equivoco. Su hijo, en cambió, había tenido la suerte de salir del supermercado un rato antes de que estallara la bomba, porque no le apetecía estar de compras y los esperó en un bar próximo.

Mercedes Manzanares

6.- Mercedes Manzanares (30 años): murió en el mismo aparcamiento por el impacto de la explosión cuando, junto a sus sobrinos de nueve y 13 años, se disponían a volver a casa tras haber realizado las compras. Mercedes, soltera, había llevado a los niños a comprarse un bañador, porque pocos días después tenían que irse de viaje de fin de curso. «Yo la habría acompañado –contaba Nuria Manzanares, madre de los niños y hermana de Mercedes a “El País” en 2001–, pero aquella tarde tenía que estar en la peluquería, de manera que en mi lugar fue mi hermana. Yo les sugería que fueran a esas galerías que entonces se estaban poniendo de moda, el Bulevard Rosa, pero decidieron que irían más cerca». En la película «Trece entre mil», de Iñaki Arteta, el marido de Nuria relató cómo se enteró de la tragedia, tras recorrerse media Barcelona: «Volví otra vez a Hipercor, y entonces, una vez ahí, preguntando, siento: “Mercedes Manzanares”, y entonces, claro, al oír su nombre…»

Silvia Vicente

7.- Silvia Vicente (13 años): fue la segunda víctima más joven, sólo después de su hermano Jordi. Ambos se encontraban en el asiento de atrás del coche que conducía su tía Mercedes. Pero ellos no fallecieron por la explosión: «A ellos no les tocó de lleno porque murieron por ahogamiento, por el humo, no fue por nada más», contaba el padre años después.

Jordi Vicente

8.- Jordi Vicente (9 años): fue la víctima más joven del atentado, y hoy habría cumplido los 34 años si no hubiera muerto a causa de la gran cantidad de humo que generó la explosión del Ford-Sierra colocado por el etarra Troitiño. «El niño estuvo a punto de quedarse en casa, pero en el último momento decidió ir», relataba su madre a ABC en 2002, en la que relató que en el momento del atentado no sabía que estaba embarazada de un tercer hijo. Aún así, no deja de preguntarse por qué dejó a sus hijos y su hermana que fueran a comprar el bañador aquel día.

9.- Luisa Ramírez (41 años): casada y tenía dos hijos, Luisa fue una de las últimas víctimas que fueron identificadas en el Anatómico Forense por el estado en el que había quedado su cuerpo tras la explosión del coche bomba. Veinte años después del ataque, una de sus hijas, Margarita Labad, reconocía a «La Vanguardia» que aún tenía que seguir tomando antidepresivos y que su carrera profesional había estado marcada por las bajas médicas: «Desde aquel día mi vida es una montaña rusa emocional. Los primeros años me convertí en una persona muy vulnerable».

Luis Enrique Saltó

10.- Luis Enrique Saltó (22 años): trabajaba en los mismos almacenes como rotulista decorador. El día del atentado, convirtiéndose en la única víctima que formaba parte del personal de Hipercor. Según informaba ABC el día 22 de junio de 1987, Luis Enrique recibió sepultura en el cementerio de San Gervasi de Barcelona. Hoy tendría 47 años.

María Teresa Daza

11.- María Teresa Daza: trabajaba en la Diputación de Barcelona, era una vecina muy querida en Santa Coloma de Gramanet y estaba embarazada cuando el coche bomba de Hipercor les arrancó la vida de cuajo a ella y su marido, Rafael Morales. Ambos dejaron huérfano a un hijo de siete años. Tal era el cariño que les rendían los vecinos de su pueblo, donde eran muy conocidos por su activismo en los movimientos asociativos populares, que, según informó ABC, al entierro del matrimonio acudieron más de 20.000 personas. Cuando los asistentes se percataron de que los ataúdes con los cuerpos de la pareja iban a ser introducidos en nichos separados, la multitud se opuso y finalmente fueron colocados en cubículos separados.

Rafael Morales

12.- Rafael Morales (33 años): perdió su propia vida y jamás vería junto a su mujer ver crecer a su primer hijo y nacer al segundo. Era tal su compromiso con los que le rodeaban que, con tan sólo 18 años, en 1972, había sido juzgado en consejo de guerra por los enfrentamientos del vecindario de Santa Coloma de Gramanet con la Guardia Civil, para exigir la construcción de un ambulatorio para la localidad. Fue este activismo el que le había hecho muy popular entre sus vecinos.

Felipe Caparrós

13.- Felipe Caparrós (44 años): estaba casado y trabajaba en la compañía de seguros C.A.P. Internacional cuando acudió al centro comercial. La explosión le produjo quemaduras en el 60% de su cuerpo e iba a ser intervenido quirúrgicamente en el momento de fallecer, dos días después del atentado, por una complicación respiratoria. El jefe de la Unidad de Quemados del hospital Vall d’Hebron, José Antonio Basuelos, explicaba a ABC que en los enfermos que presentaban grandes quemaduras, «la complicación respiratoria, como ha ocurrido en este caso, es una de las causas más frecuentes de muerto, junto con la infección».

Xavier Valls

14.- Xavier Valls (40 años): este conocido arquitecto fue el tercer vecino de Santa Coloma de Gramanet que murió por el atentado, dos días después. Según publicó ABC el día de su muerte, «había realizado parte de sus trabajos en Santa Coloma y fue, en su momento, impulsor de la Asamblea de Cataluña y del Congreso de Cultura catalán». Según «La Vanguardia», Valls había sido el arquitecto del Plan Popular de Alternativa Urbana de la localidad, «un plan urbanístico singular y sin precedentes, diseñado en 1978 a partir de la aportaciones de los grupos sociales de la ciudad», y «el mejor candidato independiente a la alcaldía de la ciudad».

15.- María Paz Diéguez (57 años): fue la última víctima del atentado de Hipercor, tras fallecer en el hospital Vall d’Hebron un mes y medio después «por insuficiencia respiratoria y una infección generalizada a causa de la heridas recibidas», contaba ABC el 4 de agosto de 1987. María, que estaba casada y tenía dos hijos, sufrió quemaduras en el 80% de su cuerpo y, además de su edad, padecía una úlcera que sangró en diversas ocasiones durante el mes y medio que estuvo hospitalizada. Cuando fue enterrada en Orense, el diario «Las Región» contó que por expreso deseo de la familia, los actos fúnebres se celebraron sin la presencia de autoridades oficiales, pero «con la concurrencia multitudinaria de vecinos de toda aquella comarca», se explica en el libro «Vidas rotas» (Espasa, 2010).

16.- Matilde Martínez (35 años): natural de O Nocedo (Lugo) y soltera, había acudido al Hipercor a comprarse una prenda de vestir cuando le sorprendió la explosión. Según publicó el diario lucense «El progreso» el día de su muerte, Matilde se encontraba en Barcelona realizando estudios en una academia para obtener el título de ingeniero delineante. Y «La Vanguardia» la describió como una de las promotoras del fútbol femenino en Cataluña, que había comenzado su carrera deportiva en el equipo femenino de la Gramanet, en 1971, y que en el momento del atentado jugaba de mediocampista en el F.F. Cataluña, equipo del que era capitana.

17.- Mercedes Moreno (36 años): se convirtió en la víctima número 18 tras fallecer a causa de una insuficiencia respiratoria en el hospital Vall d’Hebron, cuatro días después del atentado. Mercedes había sufrido quemaduras en el 80% de su cuerpo, según contababa ABC. La víctima, casada y madre de un niño de 10 años, era una conocida miembro de la Asociación de vecinos de Sant Andreu, el barrio barcelonés en el que residía. Fue incinerada en el crematorio de Cerdanyola y sus restos fueron esparcidos posteriormente por su familia en el Montseny.

18.- Consuelo Ortega (67 años): se convirtió en la víctima de mayor edad tras morir dos días después como consecuencia de unas quemaduras que lesionaron el 80% de su cuerpo. Su hermana Gloría, que iba con ella en el momento de la explosión, fue herida grave y, de hecho, tardó en curarse 174 días después. Según la sentencia, le quedaron «graves secuelas consistentes en cicatrices hipertróficas permanentes en frente, nariz, mejilla izquierda, hemicara derecha… », y subrayaba la «necesidad de una intervención quirúrgica en manos y cara».

19.- Bárbara Serret (32 años): fue la penúltima víctima mortal tras fallecer casi un mes después en el hospital Vall d’Hebron como consecuencia de las graves quemaduras en el 75% de su cuerpo, y a pesar de las dos intervenciones quirúrgicas a las que tuvo que ser sometidas, ya que se estado fue de extrema gravedad desde el principio. A pesar de su juventud (hoy tendría 57 años), dejó viudo a su marido, José Asensio.

20.- José Valero: fue una de las víctimas que murió «in situ» debido a la fuerte deflagración. El cuerpo de José quedó destrozado y se tardo casi dos días en identificarlo de forma fehaciente. Estaba casado con María de los desamparados

21.- María Rosa Valldellou (57 años): natural de Barcelona, estaba casada con Marcos Cabré y tenía cuatro hijos. Falleció el 9 de julio en el hospital Vall d’Hebron por una insuficiencia respiratoria y un shock fruto de la quemaduras en el 80% del cuerpo de María Rosa.

Fuente: ABC

Sirva este homenaje a los asesinados, a sus familias y aquellos que sienten como propio el sentimiento de estado que está siendo mancillado cada día.

 

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Santiago Arrospide Sarasola “Santi Potros”, “Potroak”

Santiago Arrospide Sarasola “Santi Potros”, “Potroak”

Nace en Lasarte (Guipúzcoa) en 1.948. Al terminar la mili ingresa en ETA, pero al poco la abandona ingresando en la LCR. En 1.981 vuelve a ingresar junto con su mujer Izaskun Rekalde.

En 1.976 participa en la fuga de Segovia, donde se consigue liberar a 50 presos. Es detenido y permanece en prisión hasta la amnistia de 1.977. Se instala en Sur de Francia y entre en ETAm junto con los Bereziak. En 1.982 la OFRA le concede el Estatuto de Refugiado Político.

Era el segundo en el mando tras Juan Lorenzo Lasa Mitxelena “Txiquierdi”. Miembro del Comité Ejecutivo de ETA. Ocupó su lugar tras su detención, haciéndose cargo del aparato de entrenamiento y comandos ilegales entre 1985 y 1987. Cuando fue a su vez detenido cedió su puesto a Iñaki Pujana. Famoso entre sus compañeros por ser muy exaltado, imponerse gritando a los demás e incluso tildado de irresponsable e inconsciente.

Su detención tiene lugar en la famosa operación del chalet de Anglet (Francia), el 30 de septiembre de 1.987, donde se incautaron valiosos documentos que dieron lugar a una de las mayores redadas en ambos lados de la frontera, junto con el descubrimiento de 14 pisos francos. Fue tal el desastre, que Santi Potros fue considerado un proscrito y abandonado a su suerte judicial y condenado al ostracismo. Gracias a los papeles que tenia en su poder fueron entregados a las autoridades españoles un total de 55 colaboradores y miembros, 12 deportados a Argelia, 3 a Venezuela, 4 ingresaron en cárceles francesas, 3 obligados a cambiar de residencia, al tiempo que en España se detuvieron a cerca de 100, de los que 42 fueron condenados.

En 1.988 se le retira el estatuto de Refugiado político.

El 4 de julio de 1990 fue condenado por el Tribunal Correccional de Paris a 10 años de prisión por los delitos de asociación de malhechores y tenencia ilicita de armas. Fue extraditado por varias causas, entre las que sobresale su implicación en el sangriento atentado de Hipercor, ocurrido el 19 de junio de 1987 en Barcelona, en el que murieron 21 personas y otras 42 resultaron heridas. Ordenó al comando vizcaya el secuestro de Jose Lipperheide y el de Juan Pedro Guzman. Asesinato del Gobernador militar de Guipúzcoa, su mujer, su hijo y la ciudadana portuguesa MJ Texeira.

Esta acusado también del asesinato frustrado del ex presidente del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Supremo Antonio Hernandez Gil, ocurrido el 8 de mayo de 1986. Asimismo, entre otros delitos, Santi Potros será juzgado por el atentado con coche bomba contra un microbús de la Guardia Civil que realizaba el relevo de la guardia en la prisión de Wab Ras, en Barcelona, que causó graves lesiones a varios agentes.

Extraditado a España en el año 2.000.

En julio de 2003 fue condenado junto a Caride Simon a 790 años de carcel, por ordenar y ejecutar, respectivamente, el atentado perpetrado por ETA el 19 de junio de 1987 en el Hipercor de Barcelona en el que murieron 21 personas y 44 resultaron heridas.

Fuente: Matrix

¿Se cree la Justicia que ha cumplido con las Víctimas?

Listado completo de los asesinados por atentado del 11 de marzo de 2004 en Madrid

Desde SOS VÍCTIMAS ESPAÑA queremos rendir a las personas fallecidas por los atentados en diferentes puntos de Madrid, el día 11 de marzo de 2004. Este sentimiento es porque cada uno de ellos no es un número, sino un ser humano con nombre, apellidos y familia, que deben ser honrados, respetados y admirados. Ellos dieron su vida contra la barbarie terrorista. ¡Qué menos de saber sus nombres!

Honor para los asesinados. Rogamos una oración por su alma y la pena de sus familiares:

 

1. Eva Belén Abad Quijada, española, 30 años

2. Óscar Abril Alegre, español, 19 años

3. Liliana Guillermina Acero Ushiña, ecuatoriana, 26 años

4. Florencio Aguado Rojano, español, 60 años

5. Juan Alberto Alonso Rodríguez, español, 38 años

6. María Josefa Álvarez González, española, 48 años

7. Juan Carlos Del Amo Aguado, español, 28 años

8. Andriyan Asenov Andrianov, búlgaro, 22 años

9. María Nuria Aparicio Somolinos, española, 40 años

10. Alberto Arenas Barroso, español, 24 años

11. Neil Hebe Astocondor Masgo, peruano, 34 años

12. Ana Isabel Ávila Jiménez, española, 43 años

13. Miguel Ángel Badajoz Cano, español, 34 años

14. Susana Ballesteros Ibarra, española, 42 años

15. Francisco Javier Barahona Imedio, español, 34 años

16. Gonzalo Barajas Díaz, español, 32 años

17. Gloria Inés Bedoya, colombiana, 40 años

18. Sanaa Ben Salah Imadaquan, española hija de marroquíes, 13 años

19. Esteban Martín de Benito Caboblanco, español, 39 años

20. Rodolfo Benito Samaniego, español, 27 años

21. Anka Valeria Bodea, rumana, 26 años

22. Livia Bogdan, rumana, 27 años

23. Florencio Brasero Murga, español, 50 años

24. Trinidad Bravo Segovia, española, 40 años

25. Alina Maria Bryk, polaca, 39 años

26. Stefan Budai, rumano, 37 años

27. Tibor Budi, rumano, 37 años

28. María Pilar Cabrejas Burillo, española, 37 años

29. Rodrigo Cabrero Pérez, español, 20 años

30. Milagros Calvo García, española, 39 años

31. Sonia Cano Campos, española, 24 años

32. Alicia Cano Martínez, española, 63 años

33. José María Carrilero Baeza, español, 39 años

34. Álvaro Carrión Franco, español, 17 años

35. Francisco Javier Casas Torresano, español, 28 años

36. Cipriano Castillo Muñoz, español, 55 años

37. María Inmaculada Castillo Sevillano, española, 39 años

38. Sara Centenera Montalvo, española, 19 años

39. Oswaldo Manuel Cisneros Villacís, ecuatoriano, 34 años

40. Eugenia María Ciudad-Real Díaz, española, 26 años

41. Jacqueline Contreras Ortiz, peruana, 22 años

42. María Soledad Contreras Sánchez, española, 51 años

43. María Paz Criado Pleiter, española, 52 años

44. Nicoleta Deac, rumana, 27 años

45. Beatriz Díaz Hernández, española, 30 años

46. Georgeta Gabriela Dima, rumana, 35 años

47. Tinka Dimitrova Paunova, búlgara, 31 años

48. Kalina Dimitrova Vasileva, búlgara, 31 años

49. Sam Djoco, senegalés, 42 años

50. María Dolores Durán Santiago, española, 34 años

51. Osama El Amrati, marroquí, 23 años

52. Sara Encinas Soriano, española, 26 años

53. Carlos Marino Fernández Dávila, peruano, 39 años

54. María Fernández del Amo, española, 25 años

55. Rex Reynaldo Ferrer, filipino, 20 años

56. Héctor Manuel Figueroa Bravo, chileno, 33 años

57. Julia Frutos Rosique, española, 44 años

58. María Dolores Fuentes Fernández, española, 29 años

59. José Gallardo Olmo, español, 33 años

60. José Raúl Gallego Triguero, español, 39 años

61. María Pilar Gámiz Torres, española, 40 años

62. Abel García Alfageme, español, 27 años

63. Juan Luis García Arnáiz, español, 17 años

64. Beatriz García Fernández, española, 27 años

65. María de las Nieves García García-Moñino, española, 46 años

66. Enrique García González, dominicano, 28 años

67. Cristina Aurelia García Martínez, española, 34 años

68. Carlos Alberto García Presa, español, 24 años

69. José García Sánchez, español, 45 años

70. José María García Sánchez, español, 47 años

71. Javier Garrote Plaza, español, 26 años

72. Petrica Geneva, rumana, 34 años

73. Ana Isabel Gil Pérez, española, 29 años

74. Óscar Gómez Gudiña, español, 24 años

75. Félix González Gago, español, 52 años

76. Angélica González García, española, 19 años

77. Teresa González Grande, española, 38 años

78. Elías González Roque, español, 30 años

79. Juan Miguel Gracia García, español, 53 años

80. Javier Guerrero Cabrera, español, 25 años

81. Berta María Gutiérrez García, española, 39 años

82. Sergio de las Heras Correa, español, 29 años

83. Pedro Hermida Martín, español, 51 años

84. Alejandra Iglesias López, española, 28 años

85. Mohamed Itaiben, marroquí, 27 años

86. Pablo Izquierdo Asanza, español, 42 años

87. María Teresa Jaro Narrillos, española, 32 años

88. Oleksandr Kladkovoy, ucraniano, 56 años

89. Laura Isabel Laforga Bajón, española, 28 años

90. María Victoria León Moyano, española, 30 años

91. María Carmen Lominchar Alonso, española, 34 años

92. Myriam López Díaz, española, 31 años

93. María Carmen López Pardo, española, 50 años

94. María Cristina López Ramos, española, 38 años

95. José María López-Menchero Moraga, español, 44 años

96. Miguel de Luna Ocaña, español, 36 años

97. María Jesús Macías Rodríguez, española, 30 años

98. Francisco Javier Mancebo Záforas, español, 38 años

99. Ángel Manzano Pérez, ecuatoriano, 42 años

100. Vicente Marín Chiva, español, 37 años

101. Antonio Marín Mora, español, 43 años

102. Begoña Martín Baeza, española, 25 años

103. Ana Martín Fernández, española, 43 años

104. Luis Andrés Martín Pacheco, español, 54 años

105. María Pilar Martín Rejas, española, 50 años

106. Alois Martinas, rumano, 27 años

107. Carmen Mónica Martínez Rodríguez, española, 31 años

108. Míriam Melguizo Martínez, española, 28 años

109. Javier Mengíbar Jiménez, español, 42 años

110. Álvaro de Miguel Jiménez, español, 26 años

111. Michael Mitchell Rodríguez, cubano, 28 años

112. Stefan Modol, rumano, 45 años

113. Segundo Víctor Mopacita Mopacita, ecuatoriano, 37 años

114. Encarnación Mora Donoso, española, 64 años

115. María Teresa Mora Valero, española, 37 años

116. Julita Moral García, española, 53 años

117. Francisco Moreno Aragonés, español, 56 años

118. José Ramón Moreno Isarch, español, 37 años

119. Eugenio Moreno Santiago, español, 56 años

120. Juan Pablo Moris Crespo, español, 32 años

121. Juan Muñoz Lara, español, 33 años

122. Francisco José Narváez de la Rosa, español, 28 años

123. Mariana Negru, rumana, 40 años

124. Ismael Nogales Guerrero, español, 31 años

125. Inés Novellón Martínez, española, 30 años

126. Miguel Ángel Orgaz Orgaz, español, 34 años

127. Ángel Pardillos Checa, español, 62 años

128. Sonia Parrondo Antón, española, 28 años

129. Juan Francisco Pastor Pérez, español, 51 años

130. Daniel Paz Manjón, español, 20 años (hijo de Pilar Manjón)

131. Josefa Pedraza Pino, española, 41 años

132. Miryam Pedraza Rivero, española, 25 años

133. Roberto Pellicari Lopezosa, español, 31 años

134. María del Pilar Pérez Mateo, española, 28 años

135. Felipe Pinel Alonso, español, 51 años

136. Martha Scarlett Plasencia Hernández, dominicana, 27 años

137. Elena Ples, rumana, 33 años

138. María Luisa Polo Remartínez, española, 50 años

139. Ionut Popa, rumano, 23 años

140. Emilian Popescu, rumano, 44 años

141. Miguel Ángel Prieto Humanes, español, 37 años

142. Francisco Antonio Quesada Bueno, español, 44 años

143. John Jairo Ramírez Bedoya, colombiano, 37 años

144. Laura Ramos Lozano, hondureña, 37 años

145. Miguel Reyes Mateos, español, 37 años

146. Marta del Río Menéndez, española, 40 años

147. Nuria del Río Menéndez, española, 38 años

148. Jorge Rodríguez Casanova, español, 22 años

149. Luis Rodríguez Castell, español, 40 años

150. María de la Soledad Rodríguez de la Torre, española, 42 años

151. Ángel Luis Rodríguez Rodríguez, español, 34 años

152. Francisco Javier Rodríguez Sánchez, español, 52 años

153. Ambrosio Rogado Escribano, español, 56 años

154. Cristina Romero Sánchez, española, 34 años

155. Patricia Rzaca, polaca, 7 meses

156. Wieslaw Rzaca, polaco, 34 años

157. Antonio Sabalete Sánchez, español, 36 años

158. Sergio Sánchez López, español, 17 años

159. María Isabel Sánchez Mamajón, española, 37 años

160. Juan Antonio Sánchez Quispe, peruano, 45 años

161. Balbina Sánchez-Dehesa Francés, española, 47 años

162. David Santamaría García, español, 23 años

163. Sergio dos Santos Silva, brasileño, 28 años

164. Juan Carlos Sanz Morales, español, 33 años

165. Eduardo Sanz Pérez, español, 31 años

166. Guillermo Senent Pallarola, español, 23 años

167. Miguel Antonio Serrano Lastra, español, 28 años

168. Rafael Serrano López, español, 66 años

169. Paula Mihaela Sfeatcu, rumana, 27 años

170. Federico Miguel Sierra Serón, español, 37 años

171. Domnino Simón González, español, 45 años

172. María Susana Soler Iniesta, española, 46 años

173. Carlos Soto Arranz, español, 34 años

174. Mariya Ivanova Staykova, búlgara, 38 años

175. Marion Cintia Subervielle, francesa, 30 años

176. Alexandru Horatiu Suciu, rumano, 18 años

177. Danuta Teresa Szpila, polaca, 28 años

178. José Luis Tenesaca Betancourt, ecuatoriano, 17 años

179. Iris Toribio Pascual, español, varón, 20 años

180. Neil Torres Mendoza, ecuatoriano, 38 años

181. Carlos Tortosa García, español, 31 años

182. María Teresa Tudanca Hernández, española, 49 años

183. Jesús Utrilla Escribano, español, 44 años

184. José Miguel Valderrama López, español, 25 años

185. Saúl Valdés Ruiz, hondureño, 44 años

186. Mercedes Vega Mingo, española, 45 años

187. David Vilela Fernández, español, 23 años

188. Juan Ramón Zamora Gutiérrez, español, 29 años

189. Yaroslav Zojniuk, ucraniano, 48 años

190. Csaba Olimpiu Zsigovski, rumana, 26 años.

191. Francisco Javier Torrenteras Gadea (miembro de los Tedax que falleció en la explosión de piso de Leganés).

192. Nicolás Jiménez Morán (nacido dos meses después del atentado y fallecido a los dos días como consecuencia de las heridas sufridas por la madre).

Fuente: ABC
 

Rogamos una oración por el alma de todos y un respeto por sus nombres.