SE BUSCA EN ESPAÑA

Las Redes Sociales han conseguido la captura de prófugos del Reino Unido y otros países en España. Se refugiaron en nuestro país, ocultándose de la Justicia que los requería como delincuentes muy peligrosos.

Hemos ayudado a difundir por dichos medios las imágenes de los mismos. Se han llegado a detener a algunos de ellos. Nos felicitamos de ello.

Desde S.O.S. VÍCTIMAS ESPAÑA -SVS- damos un paso más: ahora solicitaremos nosotros se busque por ahí, el resto el mundo si fuera preciso, a los delincuentes más peligrosos que busca nuestra Justicia para que sean puestos a su disposición en España.

¡A por ellos!

 

PELIGROSOS DELINCUENTES BUSCADOS POR JUSTICIA EN ESPAÑA

PELIGROSOS DELINCUENTES BUSCADOS POR JUSTICIA EN ESPAÑA

 

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Pudiera encontrarse en Madrid (España)

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Fuente: Guardia Civil

 

Ignacio Recarte Ibarra, otro asesino en libertad

Recientemente ha salido en libertad Ignacio Recarte Ibarra, que suele utilizar el nombre de Iñaki Rekarte Ibarra. Este tipo era miembro de ETA, o al menos ha reconocido su salid de la banda terrorista, que es un requisito imprescindible para salir en libertad.

 

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Imagen actualizada de Ignacio Recarte Ibarra

Desde S.O.S. VÍCTIMAS ESPAÑA desconocemos si ha colaborado o no con la Justicia para poner fin al movimiento terrorista de sus correligionarios; si ha colaborado o no con su patrimonio, o el de su familia, a paliar los daños causados, indemnizaciones que adelantó España a los fallecidos, heridos y resto de afectados por sus actos terroristas; si ha pedido perdón, y si ha sido concedido el mismo, a las víctimas de sus atentados.

La pregunta clave es: ¿hay algún medio para que España recupere el dinero? ¿Investigará España si ha recibido alguna compensación económica por la entrevista en la cadena de televisión privada “La Sexta”? ¿Realizará alguna acción para controlar las ganancias por el libro así como a quién van destinadas las ganancias? El programa de esa cadena o cualquier otro, ¿da voz con la misma dedicación, dulzura y posiciona a las víctimas del terrorismo?

La hija de un matrimonio asesinado escribe una carta para recordar su propio sentimiento:

Aun sabiendo el dolor que ello me iba a suponer, no pude evitar el pasado domingo ver la entrevista que se le hizo al asesino de mis padres. Jamás me hubiera imaginado que un medio de comunicación aupara así a alguien que ha destrozado a tantas familias por el mero hecho de decir que se arrepiente… ¿Qué país, salvo el nuestro, haría semejante barbaridad? Y todo sin avisarnos a los familiares de sus víctimas de que esto iba a ocurrir. Así, sin más, nos le hemos tenido que encontrar en la TV contando sus “hazañas” que parece ser que son dignas hasta de escribir un libro…

Se atreve a decir que se arrepiente, que nos pide perdón. ¿A quién? ¿Cómo? ¿Así, por televisión? No, perdonen, pero no… A mí, este tipo nunca jamás ha intentado pedirme perdón. Y yo me pregunto: si algún día lo intentara, ¿cómo sería? “Hola, Silvia. Mira, quería pedirte perdón por haber matado a tus padres en lo mejor de sus vidas y por haberos dejado a tu hermano y a ti indefensos ante la vida. Y no sólo durante los 20 años que yo pasé en la cárcel, no, sino para toda vuestra existencia”. Claro, visto así, la verdad que es un poco complicado lo de pedir perdón. Es más fácil escribir un libro y que te lleven por las televisiones como si de un héroe se tratara porque, claro, con 19 años eras tan joven que no sabías lo que hacías.

Pues mira, te voy a contar una cosa. Al poco de que mataras a mis padres, un periodista me preguntó si me gustaría la pena de muerte para vosotros. Supongo que, siendo casi una niña y con el sufrimiento tan insoportable que estábamos padeciendo, esperaba que le contestara que sí. Y no fue así. Le dije que sólo deseaba que te pudrieras en la cárcel acordándote de mis padres durante cada uno de los días que vivieras…

…Pero cuál es mi sorpresa, 23 años después, cuando escucho que te preguntan por sus nombres ¡y ni los sabes! Yo tengo el tuyo grabado a fuego desde el 19 de febrero d e 1992…

…Por un momento trato de ponerme en tu lugar y, si yo hubiera matado a tus hijos y verdaderamente estuviera arrepentida, no sólo sabría sus nombres, me habría interesado por saber qué fue de vuestras vidas y en qué podría ayudar. Pero claro, tú y yo no tenemos nada que ver. Yo jamás habría podido arrebatarte lo que más quieres en tu vida. Ni a ti, ni a nadie…

…Pues bien. Visto que en 23 años no te has molestado en saber sus nombres,te los voy a decir yo: Eutimio y Julia. En nuestra casa, Papá y Mamá…

…Aquel miércoles a las 20 horas, mientras tú decidías si sacar el mando o no, ellos tenían 42 y 43 años. Los mismos que tú ahora, ¿verdad? Mi padre había ido a recoger a mi madre a su trabajo y regresaban a casa para reunirse con sus hijos: con mi hermano Jesús, que dos días antes había cumplido 16 años, y conmigo, Silvia, un poco mayor que él. Éramos demasiado jóvenes para quedarnos solos. Aunque, la verdad, no creo que exista una edad apropiada para ello… Yo llegué a mi casa y me extrañó no ver luz en la cocina. A los cinco minutos sonó el timbre. Era una vecina que, con los ojos llorosos, me pidió que fuera a su casa. Allí estaba mi hermano que, desconcertado por el revuelo y la presencia de la policía, me preguntaba a mí qué era lo que estaba pasando. Pero yo estaba igual de perdida que él. Nos llevaron al hospital donde, finalmente, nos dieron la terrible noticia. El mundo se abrió bajo nuestros pies. ¿Cómo podía ser cierto aquello? Jamás volveríamos a verles, a sentir sus abrazos ni a reír juntos… “¿Quién cuidará de nosotros?”, me preguntaba mi hermano sintiéndose más niño que nunca. Recuerdo intentar tranquilizarle diciéndole que no se preocupara, que yo cuidaría de él. “El lunes volveremos a casa y verás como yo puedo hacerlo”, le dije… ¡¡¡Pero si aún era una niña yo también!!! Recuerdo el silencio tan horroroso que se sentía en casa sin ellos, y el impacto que me causó ver la cena que mi madre había dejado preparada el día en que tú, Iñaki Rekarte, decidiste apretar el botón. Dolor, todo era dolor… y, 23 años después, sigue siendo dolor.

También recuerdo tu detención, estabas acogido en casa de un sacerdote, tremendo sinvergüenza…

…Quise ir al juicio para poner cara a los asesinos de mis padres. tú saliste con el pañuelo de los sanfermines, me miraste, levantaste la mano y gritaste “¡Gora eta!”…

…Y así de vuelta a casa. No le contaba nada de esto a mi hermano, tratando así de evitarle más sufrimiento… Es así como comenzó nuestra nueva vida, una cuesta arriba demasiado dura como para tonterías. Nos has privado de muchos besos, abrazos, Navidades y cumpleaños… Nos has privado de muchas alegrías y también de muchos momentos de pena que sólo pueden ser aliviados por el abrazo cálido y reconfortante de unos padres. Nos has privado de mucha vida… Y no sólo a nosotros. También a sus propios padres, hermanos y ahora nietos. Sí, porque yo, al igual que tú, tengo hijos y también tengo que explicarles las cosas. Y créeme que, si a los mayores nos cuesta, es difícil que unos niños entiendan que el malo no está en la cárcel, sino en un plató de televisión… ¡Qué país éste el nuestro..!

… ¿Y dices que has cumplido tu condena? sí, claro. da gracias a que vives en el paísque vives. Léete la sentencia. Yo lo he hecho varias veces. Espero que la hayas adjuntado en tu libro…

…Ni con tres vidas que vivieras, cumplirías tu condena.

¿Y qué hay de las indemnizaciones que el Estado pagó por ti..?

…Me gustaría pensar que el dinero que recaudes gracias al relato del asesinato de mis padres y del resto de tus víctimas vaya íntegro a las arcas del estado…

…Eso sí podría interpretarlo como un gesto cercano al arrepentimiento.

Tienes una vida completa: has tenido hijos, supongo que habrás plantado un árbol, ahora has escrito un libro y, además, has matado a cuatro personas y herido a muchas más, destrozando así la vida de demasiadas familias…

Serás un ex etarra, pero siempre serás un asesino.

Y aun así, yo no te deseo ningún mal. Espero que vivas todo lo que puedas en compañía de tus seres queridos. Tú, Iñaki, que puedes disfrutar de esta segunda oportunidad que, como bien dices, te ha dado la vida. Pero, por favor, sólo te pido que nos evites el tener que verte y oírte más… pues duele demasiado.

Si a mí me condenaste a hacerlo en el silencio de mi casa, hazlo tú en el silencio de la tuya.

Fuente: El Mundo

Aquí puedes ver cómo hicieron el atentado donde murieron tres personas en Santander.

Tres personas murieron y otras 17 resultaron heridas ayer, en Santander, al hacer explosión un coche bomba al paso de una furgoneta de la policía en el barrio de la Albericia. Los fallecidos son un matrimonio de vecinos del barrio y un trabajador del hospital Marqués de Valdecilla, situado en las inmediaciones. Entre los heridos están los dos agentes que viajaban en el vehículo policial y 15 viandantes que pasaban por el lugar de la explosión, un aparcamiento sin urbanizar en el llamado cruce de la Albericia, a unos 300 metros del Cuartel General del Cuerpo Nacional de Policía. Las fuerzas de seguridad de Cantabria se encontraban desde hace días en estado de alerta en previsión de atentados de la organización terrorista ETA.

“Estaba en la puerta de la tienda cuando, de repente, la calle quedó a oscuras coincidiendo con los ecos de un enorme estruendo. Vi elevarse una columna de humo negro sobre los tejados de los edificios más altos y cercanos. Salí entonces a la calle a ver si podía socorrer a alguien en medio de un verdadero caos, mientras muchas personas escapaban corriendo del lugar a refugiarse en los portales saltando sobre miles de cristales rotos. Pude ver boca abajo los cuerpos de dos civiles, un hombre y una mujer. Como estaban inmóviles, supuse que habían perdido la vida. Uno era, sin duda, una mujer, y él, que estaba al lado, se había quedado sin pantalones”. A sólo 20 metros del lugar, Roberto Pérez López, de 44 años, dueño de la tienda de muebles El Almacén, fue testigo directo de lo ocurrido. Roberto Pérez trató de auxiliar a los policías en el interior de la furgoneta: “Ayudé a uno de ellos a sentarse. Tenía la cara enteramente llena de sangre. Me han dicho que los dos se encuentran en gravisimo estado, y a míme parece milagroso que sobrevivieran”.

Los tres fallecidos son Eutiño Gómez Gómez; su esposa, Julia Rloz Rioz, y Antonio Ricondo Somoza, de 28 años. Los policías heridos son el oficial Benito Sáinz Carral, de 50 años, que fue ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital Marqués de Valdecilla, y Francisco Vega Cumplido, de 40, que fue intervenido quirúrgicamente del hundimiento craneal que sufrió. Ambos funcionarios se encuentran en estado muy grave. De los 15 heridos restantes, siete fueron dados de alta a última hora de la noche.

Un cuarto hora después de la explosión, ocurrida a las 20.10, la confusión era enorme en el cruce de La Albericia con la carretera que conduce a El Sardinero, a cuatro kilómetros de distancia. Una veintena de vehículos tenían graves desperfectos y algunos han quedado para el desgüace. La furgoneta que ocupaban los policías tenía el techo enteramente destrozado y estaba caída sobre el motor. En ambos lados de la carrocería mostraba decenas de impactos producidos por la metralla.

A unos 30 metros tiene sus instalaciones El Diario Montañés, cuyas ventanas resultaron dañadas por la deflagración. Siete inmuebles sufrieron daños y varios pisos de la casa número 82 han quedado parcialmente destruidos por el artefacto, que se escuchó a casi un kilómetro de distancia. Durante media hora, los agentes del equipo de desactivación de explosivos impidieron a los periodistas el acceso al lugar porque se temía la existencia de otro coche bomba y la zona estaba aún por rastrear. Uno de los miembros del equipo de especialistas declaró que, de momento, no podía precisarse la cantidad de explosivo que contenía el vehículo.

Hace unos días, en el cercano polígono de Cazoña, a medio kilómetro del cruce de La Albericia, los mismos agentes colocaron un cebo a un vehículo con matrícula falsa de Burgos. La policía sabía desde hacía días que le había sido robado a su dueño en la localidad de Elgoíbar (Guipúzcoa).

‘Comando’ etarra

El delegado del Gobierno en Cantabria, Antonio Pallarés, declaró ayer: “La forma en que se ha preparado la explosión y todos los ingredientes del atentado dejan pocas dudas sobre la identidad de los terroristas. Podía sospecharse de la existencia de un comando operativo de ETA desde que hace días fue localiza do en Santander un vehículo con matrícula falsa y robado en Guipúzcoa”.

El Gobierno de Cantabria, presidido por Juan Hormaechea, condenó ayer “las acciones terroristas absurdas y san grientas de aquéllos que odian la libertad y la vida de personas inocentes”.

Si se confirma que ETA es responsable del atentado de ayer, el número de víctimas mortales de la banda terrorista en lo que va de año asciende ya a 14, informa Europa Press. Siete eran militares, dos policías, y cinco, civiles, uno de ellos funcionario del Ejército.

Fuente: El País

Ignacio Recarte Ibarra, alias Iñaki Recarte… ¡es un asesino!

La dirección de ETA había ordenado a los presuntos liberados [activistas a sueldo] del comando Mugarri Ignacio Recarte Ibarra, de 21 años, y Luis Ángel Galarza Quirce, de 23, detenidos el miércoles en Bilbao, que siguiesen cometiendo atentados en Cantabria y Asturias. Los dos etarras están acusados de ser los autores del asesinato con un coche bomba en Santander, el 19 de febrero, de tres civiles. Una colaboradora de los etarras, que también lo fue del comando Barcelona, huyó de un piso en Santander poco antes de llegar la Guardia Civil.

Los dos presuntos liberados fueron detenidos en plena calle en el barrio bilbaíno de Deusto cuando portaban tres pistolas y dos granadas de mano. Los etarras, que no se resistieron al arresto, se habían desplazado a Bilbao para reunirse con un colaborador. Posteriormente, la Guardia Civil detenía en dos barrios de la capital vizcaína a María Idoia Zamakona Ormaetxe, Joaquín Enedino Núñez Marina, Ramón Bonifacio Alaña Arrinda y Ana Isabel Morante García, acusados de haber prestado apoyo a ambos activistas. Los seis detenidos han pasado ya a disposición de la Audiencia Nacional.Tras la detención, los agentes de la Guardia Civil subieron a Ignacio Recarte a un helicóptero del Cuerpo y le llevaron a Santander para que señalase los lugares que el comando empleaba para su infraestructura. Los liberados, que operaban en Cantabria y Asturias desde comienzos de este año, utilizaban sendos escondites junto al faro de Cabo Mayor, a la salida de la capital cántabra, y en la localidad de Liencres, al oeste de Santander. El comando disponía además de dos pisos francos, uno en el polígono de Cazoña y otro en la calle del General Dávila.

Amonal y armas

Del piso franco de Cazoña huyó apresuradamente poco antes de la llegada de la Guardia Civil Dolores López Resina, una mujer de unos 30 años que está acusada de haber colaborado también con el comando Barcelona de Joan Carles Monteagudo y Juan Félix Erezuma. Su fuga fue tan rápida que se dejó olvidado un DNI a su nombre y la comida recién hecha.

En ambos pisos francos y en los dos escondites, la Guardia Civil intervino 50 kilogramos de amonal, dos subfusiles, ocho granadas Mecar, dos granadas dé fusil, un artefacto tipo-lapa, además de detonadores, temporizadores, centenares de cartuchos, otro material para realizar atentados y diversa documentación falsificada, entre ella dos carnés falsos de periodistas de Diario 16.

El gobernador civil de Vizcaya, Daniel Vega, explicó ayer que los detenidos “poseían numerosa información para cometer atentados contra miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado”. Agentes de la Policía y la Guardia Civil destinados en Cantabria habían sido seguidos por el comando y controlados sus horarios, según indicó ayer en otra conferencia de prensa el delegado del Gobierno en Cantabria, Antonio Pallarés. En la operación de entrada en los pisos francos participaron unos 50 agentes de la Guardia Civil, muchos de ellos desplazados desde Vizcaya.

Antonio Pallarés indicó que la infraestructura de ETA en Santander data aproximadamente de fines de 1991, en que se suscribieron los contratos de alquiler de las dos viviendas.

Ambos liberados habían huído a Francia y vuelto a atravesar la frontera en enero de este año, con la orden de atentar en Cantabria y Asturias, según Daniel Vega.

Fuente: El País

Juan Carlos Balerdi Iturralde, asesino etarra, queda en libertad

Esta semana la banda terrorista ETA está de enhorabuena: otro asesino queda en libertad. Según las noticias por “errores en el descuento de redenciones”. Es de extrañar que un tipo, a quien los Derechos Humanos no son aplicados para todas las criaturas de su misma especie, solicite ser atendido mejor que aquellos a quien asesinó por medios terroristas. Es más, no sabemos si ha cumplido íntegramente las condenas, ayudado a resolver todos los crímenes de los que pudiera tener noticia, proporcionado colaboración con la Justicia en desentramar la organización terrorista ETA, e indemnizado el daño causado a sus víctimas y a España. Por cierto, se antoja difícil imaginar un símil entre los errores cometidos por la Administración y los asesinatos cometidos SIN ERRORES por los terroristas.

¿Qué hizo este asesino? A continuación podrás ver algunos de los atentados cometidos por este terrorista.

El 6 de junio de 1988, ETA asesinaba a tiros en Elgóibar (Guipúzcoa) al empresario FRANCISCO JAVIER ZABALETA AIZPITARTE cuando paseaba, en compañía de dos amigos, por una calle muy concurrida del centro de esta localidad guipuzcoana.

Francisco había estado alternando con unos amigos por diferentes bares de Elgóibar. En torno a las 21:25 horas caminaba por la calle San Francisco con dos amigos cuando tres terroristas se aproximaron a él. Empujaron a los acompañantes a un lado y uno de los etarras le disparó dos veces. La víctima cayó al suelo herida mortalmente. Falleció cuando era trasladado a la residencia sanitaria Nuestra Señora de Aránzazu de San Sebastián.

Al igual que en el caso de su amigo Sebastián Aizpiri Leyaristi, asesinado el 25 de mayo, Francisco sufrió una campaña de rumores que le vinculaban al tráfico de drogas. Las banda asesina acusó a Zabaleta en un comunicado público de ser un “agente de la red policial de distribución de droga”. En menos de quince días dos vecinos de Elgóibar habían sido asesinados víctimas de una campaña plagada de rumores, mentiras y calumnias. Ambos habían ido juntos al Ayuntamiento de Elgóibar para pedir que se abriese una investigación y se demostrase su inocencia. Pero no les valió de nada.

Sus amigos y familiares, como ocurrió con Sebastián Aizpiri, negaron rotundamente las acusaciones. La viuda de Francisco, Mari Luz, aseguró en Interviú (14/06/1988) que el único objetivo de ETA es atemorizar: “Se lo han cargado para atemorizar, para sembrar el pánico en Euskadi, como cabeza de turco, como falso ejemplo, mintiendo si es necesario (…). Sabían quematando a Patxi dejarían a esta parte del pueblo vasco sumido en el terror“. Tras el asesinato de Zabaleta, un vecino de Ondarroa y otro de Elgóibar abandonaron sus hogares temiendo convertirse en las siguientes víctimas después de que ETA les relacionara también con el tráfico de drogas.

En 1991 la Audiencia Nacional condenó a sendas penas de 30 años de reclusión mayor a Jesús María Ciganda Sarratea, Juan Carlos Balerdi Iturralde y Fermín Javier Urdiain Ciriza como autores de un delito de asesinato con premeditación. En la misma sentencia fue condenado a 27 años José María Beristain Urbieta como autor de un delito de asesinato sin agravantes.

En mayo de 2009 la Audiencia Nacional condenó a 27 años de cárcel, como cooperador necesario, a Mikel Ibáñez Oteiza, alias Mikel de Éibar, por facilitar a ETA la información que le permitió cometer el asesinato de Francisco Javier. Ibáñez Oteiza fue detenido en el aeropuerto de París en marzo de 2007, adonde llegó procedente de Uruguay. A partir de ese momento se reactivó el proceso abierto contra él en la Audiencia Nacional en 1989. El etarra tendría que haber cumplido condena hasta 2035, pero fue excarcelado el 14 de enero de 2011 por motivos de salud. Ibáñez Oteiza, con un cáncer terminal, se ha convertido así en el primer etarra excarcelado tras el alto el fuego de la banda hecho público el 10 de enero de 2011.

Francisco Javier Zabaleta Aizpitarte, de 42 años, estaba casado y tenía dos hijos menores de edad. Natural de Elgóibar, era corredor de seguros y empresario hostelero. Cuando fue asesinado regentaba, junto a un primo suyo, la discoteca Guass de Elgóibar.

Pasadas las ocho y media de la noche del miércoles 25 de mayo de 1988, ETA asesinaba a tiros en Éibar a SEBASTIÁN AIZPIRI LEYARISTI, propietario del restaurante Chalcha de esta localidad y de una carnicería en Elgóibar. En torno a las 20:00 horas de ese día había cerrado la carnicería y se dirigió a Éibar. Cuando se dirigía solo y a pie al restaurante, uno de los más típicos de la localidad guipuzcoana, dos etarras se le acercaron por la espalda y le dispararon dos tiros en la cabeza que le provocaron la muerte en el acto. Su cuerpo quedó tendido en medio de un gran charco de sangre en unas estrechas escaleras que dan acceso a la calle Isasi, donde se encuentra su restaurante. Sobre las diez de la noche, el juez ordenó el levantamiento del cadáver.

Sebastián era una persona muy conocida en la localidad. Había sido objeto desde enero de ese año de una campaña basada en rumores anónimos que le acusaban de ser traficante de drogas. Los rumores le acusaban también de haber obtenido su libertad, tras una detención, a cambio del pago de varios millones de pesetas. La campaña había sido brutal y Aizpiri pidió entonces al juzgado de Éibar que realizara una investigación pública sobre su persona, investigación que dio resultado negativo, y publicó varios anuncios en el diario El Correo Español- El Pueblo Vasco desmintiendo las acusaciones. Los Ayuntamientos de Éibar y Elgóibar aprobaron entonces sendas mociones de apoyo a Aizpiri, a quien consideraban “objeto de una campaña de calumnias”. Unos días más tarde, el 6 de junio, la banda asesinó en Elgóibar a Francisco Javier Zabaleta Aizpitarte, amigo de Sebastián, acusado también por los terroristas de ser traficante de drogas.

Tras el atentado, Herri Batasuna difundió una nota en la que decía lamentar la muerte de Sebastian Aizpiri Lejaristi, cuyo nombre figuraba en una lista de eventuales víctimas de ETA que la policía francesa había intervenido al dirigente de la organización terrorista Santiago Arrospide,Santi Potros. El restaurante Chalcha que regentaba aparecía en la relación de empresas sometidas al chantaje económico de ETA descubierta en la cooperativa Sokoa.

Poco después del asesinato, su hermana Ana Aizpiri, periodista de profesión, denunció el “chantaje mafioso” al que fue sometido su hermano. “Siento que todos los ciudadanos somos espiados por ETA. Herri Batasuna es la policía secreta de ETA (…). ¿Por qué en vez de estar en los ayuntamientos no montan un chiringuito en la plaza que diga: oficina de información de ETA?”.

El gobernador civil de Guipúzcoa, José Ramón Goñi Tirapu, afirmó que existe un “paralelismo cínico entre la actual campaña de HB en contra de la droga y este asesinato”. Goñi Tirapu añadió que “este asesinato es de un cinismo increíble. Primero se calumnia infamemente y luego se asesina a una persona honesta como Sebastián Aizpiri”. “Este señor”, continuó el gobernador civil, “no tenía ningún tipo de relación con la droga y, sin embargo, en las últimas operaciones de incautación de droga sí que aparecen personas de HB vinculadas a la trama de la droga en Guipúzcoa”. Se estaba refiriendo, al parecer, a las supuestas simpatías políticas de varios de los detenidos en una operación policial llevada a cabo el 23 de abril en Fuenterrabía, en la que se incautaron 1.188 kilos de hachís.

El de su hermana Ana es uno de los testimonios que se recogen en el libro Olvidados (Adhara, 2006), de Iñaki Arteta y Alfonso Galletero. Este es un breve resumen de sus palabras: “No me podía creer que eso hubiera podido suceder, que a mi hermano le hubiesen dado dos tiros en la nuca y lo hubiesen matado. Es verdad que él había sido objeto de una campaña bien orquestada, y que estaba surtiendo efecto. Estaban difamándolo: decían que era traficante de drogas. Después de que lo mataran yo misma pude ver algunos papelillos, apuntes manuscritos de algún informador de ETA, llenos de mentiras sobre mi hermano (…). Recuerdo la sensación de frío y de absurdo que me duró varios meses. Pero yo no era ajena a la realidad y tenía muy claro que alguien, en la vecindad de su establecimiento comercial, había observado todos sus movimientos cada día, le había vigilado para transmitir a otros la información, y otros le habían esperado para matarle (…). Desde entonces me resulta difícil regresar a mi pueblo (…). Denuncié entonces algo que era evidente para todos: la connivencia entre HB y ETA. Y eso ha tenido una carga importante sobre mí (…). Años después hubo gente de HB que difundió un rumor sobre mí del mismo carácter que el rumor de mi hermano: que me habían detenido en el aeropuerto de Barajas en posesión de cocaína, rumor netamente falso e injurioso, pues era evidente que no había podido ser detenida ya que mi voz se oía, por mi trabajo de periodista, en los informativos de la televisión vasca, todos los días a la misma hora. Mucha gente me ha odiado por la acusación que vertí sobre HB y otra mucha me ha admirado, claro (…). Yo perdí a la mayoría de mis amigos. No sentí cercanía, ni un sentimiento de empatía hacia mí (…). Creo que [Sebastián] nunca llegó a pensar que pudieran matarlo. A mí no me lo dijo nunca pero personas mejor informadas y más autorizadas concluyeron, por las circunstancias de su asesinato, que los de la ETA le habían estado pidiendo dinero y que él se había negado (…). Es muy desagradable vivir en Euskadi para una persona a la que le han asesinado un familiar o un amigo (…). Está claro que las víctimas vamos a seguir llevando para el resto de nuestras vidas un hueco, un archivo en nuestra memoria muy duro de abrir. Creo que si los partidos políticos, que tienen muchas víctimas en sus filas, no abogan con mucha entereza y determinación y con mucho cuidado con las palabras, por velar por la memoria de las víctimas que ha habido en el País Vasco y en otras comunidades de España, el futuro de las víctimas es el olvido“.

También relató en el mismo libro que tras el atentado nadie del sector de la hostelería, “ningún cocinero reputado” dio muestras de solidaridad con ellos. “Hay que tener en cuenta que la adscripción ideológica al nacionalismo radical tiene en el sector de la hostelería una buena cuota”, añadió.

En 1991 la Audiencia Nacional condenó a los etarras miembros del grupo Éibar Jesús María Ciganda Sarratea y Juan Carlos Balerdi Iturralde, alias Eneko, a sendas penas de 30 años de reclusión mayor como autores de un delito de asesinato con premeditación. La sentencia especificó que fue Ciganda quien disparó a Aizpiri. También fue condenado por este asesinato Cándido Zubikarai Badiola quien, junto a su mujer Make Goñi, colaboró con el grupo Éibar en su actividad asesina de los años ochenta. En el piso de su propiedad fueron detenidos los terroristas del grupo en una operación de la Guardia Civil en abril de 1989. En ese piso estaba también su hijo Eñaut de 5 años, que, con el tiempo, se haría jugador de fútbol profesional, siendo portero suplente de la Real Sociedad. Eñaut ha participado en marchas proetarras que piden el acercamiento de los asesinos de la banda a cárceles del País Vasco.

Sebastián Aizpiri Leyaristi, tenía 39 años y estaba casado. Era natural de Elgóibar (Guipúzcoa), localidad en la que fue enterrado.

Fuente: Mapa del Olvido

En torno a las 20:00 horas del 22 de diciembre de 1988, la banda terrorista ETA asesina en Zarauz (Guipúzcoa) al empresario de hostelería ENGRACIANO GONZÁLEZ MACHO. Hacía apenas seis meses que Engraciano había abierto en Zarauz un pub, el Antxi, y ahí se encontraba cuando el etarra Juan Carlos Balerdi Iturralde entró y se pidió una consumición. Minutos después le descerrajó dos tiros en la cabeza que provocaron la muerte en el acto de Engraciano, que se encontraba en ese momento detrás de la barra del pub. Fuera del local aguardaba un segundo terrorista para cubrir la acción de Balerdi Iturralde, y un tercero esperaba a ambos en un vehículo en el que emprendieron la huida.

La misma noche del asesinato, el gobernador civil de Guipúzcoa, José Ramón Goñi Tirapu, acusó a ETA del mismo y señaló al mismo “comando que el pasado domingo colocó un coche-bomba en Éibar y mató a un policía”, en referencia al agente José Antonio Barrado Recio. Asimismo, Goñi Tirapu señaló a los medios de comunicación que en el pub se habían encontrado tres casquillos de bala “de la misma munición que utiliza el comando Éibar”.

Pocos meses después, en abril de 1989, la Guardia Civil desarticuló el grupo Éibar de ETA y detuvo a varios de sus miembros: Juan Carlos Balerdi Iturralde, alias Eneko, Jesús María Ciganda Sarratea y Fermín Urdiain Ciriza (hermano de Juan Ignacio, que había sido detenido por la Policía francesa cuatro días antes). El Gobierno Civil de Guipúzcoa indicó que, antes de ser reducido, Fermín Urdiain efectuó dos disparos con su pistola contra un guardia, que respondió con una ráfaga intimidatoria. Las mismas fuentes señalaron que Fermín Urdiain dejó de disparar porque se le encasquilló la pistola y que al ser reducido preguntó insistentemente al guardia que por qué no le había matado. Balerdi Iturralde, alias Eneko, Ciganda Sarratea y Urdiain Ciriza fueron condenados en 1990 por la Audiencia Nacional a sendas penas de 30 años de reclusión mayor por el asesinato de Engraciano. El mismo fallo encontró culpables del delito de asesinato por cooperación necesaria a José Cándido Zubicaray Badiola y José María Beristain Urbieta, por lo que fueron condenados a sendas penas de 27 años de reclusión mayor.

Engraciano González Macho, de 41 años, era natural de Ondárroa (Vizcaya). Estaba casado con Ester Bidasoro y tenía dos hijos, un muchacho de 15 años y una niña de 10. La banda terrorista ETA acusó a Engraciano de estar vinculado con el tráfico de drogas, acusación que utilizó como justificación del crimen. Su viuda rechazó categóricamente cualquier relación de su marido con las drogas, pues también se había especulado en los medios de comunicación con que el empresario había abandonado Ondárroa instalándose en Guetaria tras haber recibido amenazas por dedicarse, precisamente, al tráfico de estupefacientes. La madre de Engraciano González fue incluso a hablar con Goñi Tirapu, entonces gobernador civil de Guipúzcoa, para pedirle que limpiara el nombre de su hijo. Así lo contó el propio Goñi Tirapu en El confidente: la negociación ETA que sí funcionó (Espasa Calpe, 2005):

Era una mujer mayor, menuda, vestida de luto y con una profunda expresión de tristeza. Se sentó frente a mí y, sin más preámbulos, me pidió que limpiara públicamente el nombre de su hijo de las calumnias vertidas por los asesinos y sus cómplices (…) Conmovido, hablé con un periodista, le conté el drama de aquella mujer y le pedí que, por favor, y en aras de su mayor repercusión, desmintiera desde las páginas de su periódico cualquier relación de Engraciano con el narcotráfico. La media hora de conversación se resumió en una línea escondida entre las miles de líneas de un periódico perdido entre el montón de periódicos que se escriben todos los días” (citado por Alonso, R., Florencio Domínguez, F., y García Rey, M. Vidas Rotas, Espasa 2010, pág. 703).

Engraciano González Macho fue la última víctima mortal del año 1988 en el que la banda terrorista ETA asesinó a diecinueve personas.

Fuente: Libertad Digital

Balerdi fue un activo pistolero de ETA a finales de la década de los ochenta en las filas de ‘comando Eibar’ hasta que fue detenido por agentes de la Guardia Civil en abril de 1989 cuando tenía 27 años de edad. En total suma ocho asesinatos por los que fue condenado a 362 años de prisión. Sus primeras víctimas mortales datan del año 1987. Fueron los guardias civiles Manuel Ávila y Federico Carro quienes la noche del 9 de septiembre de ese año se acercaron a inspeccionar un coche que los terroristas habían dejado aparcado en Gernika (Vizcaya). Otro de los atentados que más se recuerdan es el que ocurrió el 18 de diciembre de 1988, cuando Balerdi accionó un coche bomba colocado en los aledaños del estadio del Eibar con el objetivo de alcanzar un convoy de la Policía Nacional. El atentado causó la muerte al policía nacional José Antonio Barrado y otros tres agentes resultaron heridos. Por estos hechos el etarra fue condenado en 1990 a 134 años de prisión.

Fuente: Diario de Huelva

Lourdes Txurruka Madinabeitia, asesina etarra en libertad

Se repite la historia: una asesina queda en libertad en aplicación de la derogación de la Doctrina Parot, que ganó una asesina diferente en un Tribunal Europeo. Las víctimas vuelven día tras día a rememorar qué hicieron los asesinos, cuando vemos salir en libertad sin haber cumplido de manera íntegra la condena. Los muertos siguen en los cementerios. Ellos, con el apoyo institucional de sus brazo político, que cuenta también con un silente gobierno de España, pueden disfrutar de los fines que pretendían con su llamada “actividad armada”: TERRORISMO.

Mostramos a continuación una semblanza de esta individua que ya corre por las calles de España. ¿Se ha arrepentido? ¿Ha colaborado con la Justicia? ¿Ha restituido el daño causado o pagado las indemnizaciones a las que fue condenada? ¿Pagará su deuda? Estas preguntas se responden con una sola palabra: NO.

Lourdes Txurruka Madinabeitia, excarcelada ayer en aplicación de la derogación de la ‘doctrina Parot’, había sido detenida en 1994 tras un tiroteo y acumulaba diferentes condenas como integrante del sanguinario comando Vizcaya de ETA, la más larga de 38 años por participar en el asesinato de un guardia civil.

Txurruka era miembro liberado del comando Vizcaya de ETA y fue arrestada en un control policial en Loiu (Bizkaia) el 18 de noviembre de 1994. Tres de los miembros más importantes de ese grupo fueron interceptados después de haber intentado asesinar a un militar, que repelió la agresión, y en el transcurso de tiroteo en el que murió el presunto etarra Ángel Aranzabalbeitia y resultó herido grave un ertzaina, mientras que el dirigente del comando, Luis Martín Carmona, ‘Koldo’, y Lourdes Txurruka, sufrieron heridas leves.

Txurruka fue condenada, junto a Luis Carmona, el 3 de julio de 1996 por la Sección segunda de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional a una pena de cinco años por la colocación de una bomba en una oficinas de Telefónica en Bilbao. También fue condenada a ocho años de cárcel por un ataque, también frustrado, contra la Casa Cuartel de la Guardia Civil de la localidad de Gernika.

La última de las condenas que le impuso el tribunal estaba relacionada con el atentado contra dos guardias civiles que prestaban servicio en el canal de Deusto, en Bilbao, a los cuales pretendían matar con un subfusil con el que realizaros varios disparos sin lograr su objetivo. Por estos hechos, el tribunal les impuso a cada uno de los acusados una pena de 20 años de prisión menor por delito de atentado, otros 20 años por asesinato frustrado y una de ocho años de prisión mayor por el tercer delito de terrorismo.

Posteriormente la Audiencia Nacional condenó el 5 de agosto de 1997 a Txurruka Medinabeitia a una pena de 38 años de prisión por el asesinato el 24 de abril de 1994 en Portugalete del guardia civil Benigno Villalobos Blanco.

Fuente: El Comercio

Las pistolas del comando Vizcaya retumbaron a las ocho de la mañana de ayer en Trapagaran (Vizcaya) y arrebataron la vida al guardia civil José Benigno Villalobos Blanco, de 39 años y natural de Lemoiz. El agente, alcanzado por la espalda por un presunto liberado de ETA que le disparó tres veces -dos de ellas, a la cabeza-, se desplomó junto a su vehículo, aparcado cerca de su domicilio. El gobernador civil, Daniel Arranz, ha confirmado la existencia de un comando en la provincia, aunque señaló que se ignora “si está suficientemente organizado o son auténticos pistoleros”. Villalobos, casado y con tres hijos de 16, 12 y 7 años, ingresó en el cuerpo en 1974 y fue destinado al País Vasco un año después.

Una familia de guardias civiles

“Le vi en dos ocasiones. Había un hombre dentro de un coche. Pocos metros más arriba, justo en frente de la carrocería, había una mujer. Al oír los disparos salí y me di de bruces con la persona que había visto subir momentos antes. Llevaba la pistola en la mano y aún salía algo de humo de ella. Era un joven”. El chapista de la empresa Carrocerías del Valle fue uno de los pocos testigos que presenció parte del atentado. Realizó estas declaraciones momentos después de ser interrogado por la policía vasca. Vestido con el mono azul, no quiso dar más detalles. “No quiero decir nada porque él me ha visto y tengo miedo”, aseguró. La participación de una mujer ha sido confirmada por otra vecina del asesinado, que aseguró ver a una mujer entrando en el coche y guardando una pistola.Pasaban unos minutos de las ocho de la mañana cuando un presunto liberado del comando Vizcaya de ETA [terrorista a sueldo de la banda] se acercó al guardia civil. Benigno Villalobos, vestido de paisano, había salido de su domicilio, situado en el número 7 de la calle José Rufino Olaso. Como todos los días, se dirigía a su destino en Aparcavisa, el centro que acoge el tráfico de mercancías por carretera, donde realizaba labores de vigilancia.

El activista de ETA realizó tres disparos por la espalda y al menos dos balas le alcanzaron en la cabeza, según la Ertzaintza [policía autonómica vasca]. La policía recogió junto al cadáver tres casquillos 9 milímetros parabellum. Uno de los proyectiles se incrustó en la parte inferior de un portal. La mujer, apostada vigilante en una de las paradas del autobús que une Trapagaran con Santurtzi, guardó su pistola y ambos se introdujeron en un vehículo donde les aguardaba un tercer miembro del comando, en la calle Funikular.

El modus operandi de los terroristas coincide con el atentado contra el sargento mayor de la Ertzaintza Joseba Goikoetxea, asesinado por ETA el pasado 22 de noviembre. En aquella ocasión también se habló de la participación de una mujer. Esta activista cubrió al terrorista que disparé directamente a la cabeza del máximo responsable vasco de la lucha antiterrorista. Fue la propia esposa del agente la que informó a la Guardia Civil del atentado. Sus dos hijos pequeños estaban junto a ella en casa en esos momentos.

Los tres miembros del comando que actuó ayer huyeron en un coche Fiat Tipo con matrícula falsa S-5308 que abandonaron posteriormente. Una patrulla de la Ertzaintza, cuerpo que se encuentra desplegado en toda la margen izquierda de la ría, localizó el vehículo en Portugalete. Funcionarios del equipo de desactivación de la Guardia Civil inspeccionaron el automóvil ante la sospecha de que los terroristas hubiesen colocado alguna bomba trampa. Tras la inspección se comprobó que el automóvil estaba limpio.

La juez ordenó el levantamiento del cadáver minutos antes de las 10.30. A esa hora llegó al lugar del atentado el gobernador civil de Vizcaya, Daniel Arranz, quien se desplazó a Trapagaran (a 12 kilómetros de Bilbao) para dar el pésame a la viuda. Mientras tanto, un bombero borraba con su manguera el charco de sangre dejado por el cadáver. Arranz confirmó la reconstitución de un comando en la provincia, aunque no pudo precisar el grado de organización del mismo. “No sabemos si está lo suficientemente, organizado o son auténticos pistoleros”. El nuevo gobernador de Vizcaya indicó que el comando que asesinó ayer a José Benigno Villalobos “pudiera ser el responsable de los últimos atentados” en la provincia. Además del asesinato de Joseba Goikoetxea, los activistas del comando Vizcaya mataron el pasado 4 de abril al guardia civil Fernando Jiménez Pascual con una bomba adosada a los bajos de su vehículo, en el barrio de La Peña, de Bilbao.

Las dos últimas víctimas de ETA son agentes nacidos en el País Vasco. Arranz consideró este dato como una “casualidad”. “Han ido a lo fácil porque era un hombre muy conocido en el pueblo y con costumbres rutinarias”.

Fuente: El País

Hacia las ocho menos cuarto de la tarde del domingo 21 de agosto de 1994 la banda terrorista ETA asesinaba en Berango (Vizcaya) de dos tiros en la cabeza al policía nacional JOSÉ SANTANA RAMOS mientras jugaba a las cartas con unos amigos en la sede social del Partido Nacionalista Vasco de la localidad. En el mismo atentado resultaron heridos de carácter reservado, por el rebote de uno de los disparos, José Benedicto Herrero Hernández, de 71 años, una de las tres personas que jugaba a las cartas con el policía asesinado, y otras dos personas. Herrero estuvo durante un tiempo ingresado en el Hospital de Cruces y tardó 143 días en restablecerse de sus fracturas de húmero y radio. Según informaron testigos presenciales, José Santana se encontraba acompañado por una de sus hijas, de 8 años, que presenció el atentado mientras esperaba a su compañera, agente de la Ertzaintza.

Faltaban pocos minutos para las ocho de la tarde cuando el etarra José Luis Martín Carmona, acompañado de Lourdes Churruca Medinabeitia, se bajó de un taxi y entró a cara descubierta en el batzoki de Berango, en la calle Sabino Arana. Acercándose a la mesa donde José Santana jugaba a las cartas, le disparó dos tiros en la cabeza, provocándole la muerte en el acto. A continuación emprendió la huida junto a Lourdes Churruca, etarra que cubrió el asesinato desde la puerta del establecimiento. Ambos se montaron en un taxi, conducido por un tercer terrorista, que había sido robado minutos antes en una parada de Guecho, y su propietario encerrado en el maletero. El taxi, con el taxista, fue abandonado en Algorta, a unos cuatro kilómetros de Berango. Según el testimonio del propietario del taxi que se utilizó en la acción, un Mercedes de color blanco, los terroristas habían solicitado un servicio normal de taxi en Algorta. Después, uno de ellos le amenazó con una pistola y le obligó a introducirse en el maletero del vehículo. Una vez cometido el atentado, los terroristas abandonaron el automóvil en la calle Nicolás de la localidad de Algorta. Varias personas avisaron a la Ertzaintza, alertadas por los gritos de socorro del taxista, que permanecía encerrado en el interior del maletero del automóvil.

Vecinos de la localidad de Berango comentaron que la víctima era bastante conocida en el pueblo y acudía habitualmente al batzoki, donde jugaba a las cartas casi todos los días. Los responsables del mismo explicaron que ninguna persona que se encontraba a cargo del local pudo observar cómo sucedían los hechos, ya que todos ellos se encontraban en la cocina en el momento del atentado. Era la primera vez que la banda terrorista cometía un atentado en una sede social del PNV, y tuvo lugar un día después de que el grupo Vizcaya intentara llevar a cabo un atentado terrorista en Basauri.

A las 12:00 horas del día siguiente se celebró el funeral por el agente de la Policía Nacional en la Iglesia de los Agustinos de Bilbao, al que acudió el ministro de Justicia e Interior, Juan Alberto Belloch, y el director general de la Policía, Miguel Ángel Olivares.

Los días previos al asesinato de José Santana las Fuerzas de Seguridad del Estado habían alertado sobre la posibilidad de un recrudecimiento de los atentados en vísperas de la Semana Grande de Bilbao. Días antes, simpatizantes de Herri Batasuna se habían manifestado en San Sebastián en apoyo a la banda asesina ETA coreando gritos como “Contra la represión, coche-bomba solución”. Por las mismas fechas, dos ertzainas recibieron una paliza a manos de un grupo de proetarras en un bar-sede de Herri Batasuna de la parte vieja de San Sebastián, y días después del asesinato de José Santana, el 27 de agosto, un policía salvó la vida al tirarse al río Oyarzun abrasado por las llamas de un cóctel molotov que lanzaron contra el vehículo en el que patrullaba.

Cuando se produjo el asesinato de José Santana, el Partido Nacionalista Vasco, y más concretamente Xabier Arzalluz, presionaba a favor de una política de reinserción de los presos etarras, además de repetir hasta la saciedad que no era conveniente una victoria policial sobre la banda sino una salida negociada. Pero más lamentable y significativo fue que las declaraciones de Arzalluz en las que proponía que las víctimas del terrorismo no pudieran cobrar indemnizaciones ni del Estado ni de sus asesinos, lo que condenaría a la indigencia a muchas de ellas, no tuviesen respuesta del Gobierno central.

En 1997 la Audiencia Nacional condenó a 30 años de reclusión mayor a los terroristas José Luis Martín Carmona y Lourdes Churruca Medinabeitia. En 1999 se condenó a 14 años de reclusión a Aitor Bores Gutiérrez como cómplice del atentado, siendo el etarra que consiguió información sobre los horarios, trayectos y lugares visitados por el policía nacional. Además, la noche anterior al asesinato, los autores materiales durmieron en el domicilio de Bores Gutiérrez. Por último, en 2003 la Audiencia Nacional condenó, también en concepto de cómplice, a Jorge Martínez Aedo a 17 años de reclusión menor. Este cómplice de asesinos dijo en el juicio que lo único que recordaba del asesinato del policía era que se rió “un montón viendo a Arzalluz en televisión con un rebote de la hostia” después de que “le dieran a un txakurra” (Efe, 24/04/2003). Martínez Aedo fue detenido en Francia en noviembre de 1997 y entregado a España en julio de 2002. Estaba integrado en un grupo de apoyo al Vizcaya de ETA, el grupo Manguis, que se dedicaba a proveer de vehículos y matrículas falsas a los asesinos de la banda.

José Santana Ramos, de 37 años, era natural de Minas de Riotinto (Huelva). Tenía tres hijos y residía en Berango. Ingresó en el Cuerpo Nacional de Policía en 1979 y fue destinado a Bilbao en 1982, donde prestaba servicios en el Puerto de Santurce, en la sección de documentación para el control de pasajeros del ferry que comunicaba la capital vizcaína con Portsmouth (Reino Unido). Sus restos mortales se trasladaron tras el funeral oficial celebrado en Bilbao a Dos Hermanas (Sevilla), donde recibieron sepultura.

El 4 de abril de 1994, la banda terrorista asesinó en Bilbao al guardia civil FERNANDO JIMÉNEZ PASCUAL.

Fernando había acudido ese día a su trabajo con el vehículo de su padre. Tras regresar a su domicilio, aparcó el coche y se dispuso a montar en el suyo, esperando a que bajara su familia. Vio un objeto sospechoso debajo del asiento y lo cogió, momento en que se produjo la explosión. El techo y el morro del vehículo, arrancados de cuajo, fueron proyectados a veinte metros de distancia. Entre los hierros retorcidos del habitáculo, destrozado por la explosión, quedó el cadáver del guardia civil. La explosión causó heridas graves a Silvia González Chaves, a la que la onda expansiva provocó un traumatismo craneofacial.

Su esposa, que oyó la explosión desde su casa, bajó alarmada a la calle y encontró el cuerpo de Fernando ya sin vida. Un hermano de Fernando, que acudió al lugar del atentado, tuvo que ser ingresado en un centro sanitario después de sufrir un desvanecimiento al conocer la identidad del fallecido.

Fuentes de la lucha antiterrorista indicaron tras el atentado que, en fechas recientes, se había recomendado a los miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado (FSE) destacados en el País Vasco que extremasen las medidas de seguridad durante la Semana Santa, en previsión de posibles atentados de ETA. Esta tesis se vio reforzada hacía una semana, cuando el etarra Ijitu moría destrozado en pleno centro de Vitoria al estallar, por causas desconocidas, los treinta kilos de explosivo que transportaba en una bolsa.

El funeral por el alma del guardia civil asesinado se celebró al día siguiente, martes 5 de abril, en la parroquia de San José, ubicada a escasos metros del Gobierno Civil, donde la víctima prestaba sus servicios. Estuvo presidido por el ministro del Interior, Antoni Asunción.

Por el asesinato del agente fueron condenados en 1997 como autores materiales Carlos Emilio Cristóbal Martínez, José Luis Martín Carmona y Lourdes Churruca Medinabeitia. También fue condenado en la misma sentencia Andoni Ugalde Zubiri, en concepto de cómplice. Un año más tarde, en 1998, fue condenada María Teresa Pedrosa Barrenechea, también como autora del atentado. Todos ellos formaban parte del grupo Vizcaya de ETA. Presuntamente también participó otro miembro de este grupo etarra, Salvador Gaztelumendi Gil, alias Andoni, que pese a tener causa abierta en al Audiencia Nacional por este atentado, no pudo ser juzgado al fallecer en un enfrentamiento con la Guardia Civil en Bilbao en septiembre de 1997.

Fernando Jiménez Pascual había nacido en Baracaldo y el 23 de abril habría cumplido 30 años. Estaba casado y tenía una hija de seis años. Ingresó en el Cuerpo el 2 de febrero de 1990. El agente asesinado pertenecía al Servicio de Custodia del Gobierno Civil de Vizcaya, con la categoría de guardia segundo. En los últimos meses su labor consistía en controlar la identidad de los visitantes de la institución gubernamental. Sus restos mortales fueron trasladados a Salamanca, donde recibieron sepultura, por expreso deseo de su viuda, Elena, natural de la localidad salmantina de Mieza.

Fuente: Mapa del Olvido

Jose Luís Urrusolo Sistiaga, asesino etarra de nuevo en libertad

Hoy nos fijamos en uno de los mayores asesinos de la banda terrorista ETA: José Luis Urrusolo Sistiaga. Tiene a sus espaladas 16 asesinatos y una treintena de atentados. Fue sentenciado a 449 años de prisión. Esta semana, tras solamente 20 años de prisión, ha vuelto a disfrutar de un permiso penitenciario. Está cumpliendo la condena en la prisión de Nanclares de la Oca, provincia de Álava, que da nombre a la llamada “Vía Nanclares”.

Parece que se encuentra arrepentido de los delitos cometidos, que se desmarcó de la doctrina y disciplina de la banda terrorista ETA, que muestra “continuamente interés por encontrar” vías para “reparar el daño causado y colaborar en la resolución del conflicto”, según el Juez de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional… ¿sabían que el permiso se concede en contra del criterio del Juez de Vigilancia Penitenciaria de Álava y de la Junta de Tratamiento de la Prisión donde se encuentra interno? Desde S.O.S. VÍCTIMAS ESPAÑA -SVS-, con el mayor respeto, no podemos sino manifestar nuestra tristeza, decepción y pesadumbre por la puesta en libertad, aunque sea de manera temporal, de ese asesino que destrozó la vida de tantas víctimas. Por cierto, ¿se dan cuenta que el asesino “quiere colaborar en la resolución del conflicto”? El único conflicto es su intención de asesinar y aterrorizar a los españoles. Ése es el punto que se obvia: NO ESTAMOS EN CONFLICTO ALGUNO.

Detenido en 1997

“Han dado ustedes un bonito golpe. Soy un importante dirigente de ETA”. José Luis Urrusolo Sistiaga, de 39 años, se identificó así ante los agentes franceses que le interceptaron en las proximidades de Burdeos. El jefe del aparato de cursillos de adiestramiento y previsible número tres de ETA, al que Interior relaciona con 16 asesinatos y dos secuestros, cayó sobre las nueve de la noche del pasado jueves. Y confesó inmediatamente, dando una vez más muestras de su frialdad. Según la versión oficial, los gendarmes buscaban terroristas islámicos y se toparon con Urrusolo cuando éste intentó saltarse un control de carreteras. Según otras fuentes españolas, la captura del etarra no fue tan casual, ya que la Guardia Civil le seguía los pasos. Ayer tarde fueron detenidos su esposa, Gemma Pérez de Berrueta; su hijo Iker; sus hermanos Sabino, Juan Lorenzo y Alejandro Urrusolo, así como su cuñada Milagros Pérez de Berrueta.

La captura de Urrusolo supone uno de los golpes más fuertes contra la dirección etarra desde la detención de la dirección de la banda en 1992 en Bidart. La caída del terrorista se suma a otras detenciones importantes efectuadas por la policía francesa durante los últimos meses.José Luis Urrusolo, que conducía un Fiat Tipo con matrícula falsa M-7531-ST, fue capturado tras 10 minutos de persecución, cuando se salió de la calzada. El primer ministro francés, Alain Juppé, se felicitó por la. captura de Urrusolo, que será juzgado y probablemente cumplirá una condena en Francia por tenencia ilícita de armas antes de ser extraditado a España.

La gendarmería había establecido un control en la pequeña carretera departamental 708, entre los pueblecitos vinícolas de Sainte Foy la Grande (Gironda) y Miramont de Guyenne (Lot-et-Garonne). Según fuentes oficiales, se trataba de una operación rutinaria dentro del plan Vigipirate, un dispositivo contra el terrorismo islámico intensificado durante los últimos días porque los servicios de información sospechaban que las redes integristas preparaban nuevos atentados.

Dos centenares de vehículos habían sido ya controlados cuando le tocó el turno a un Fiat Tipo, de color gris, que inicialmente redujo la marcha pero luego aceleró y escapó de los gendarmes.

Varios coches policiales se lanzaron inmediatamente tras el fugitivo. La persecución se prolongó durante cuatro kilómetros, hasta que Urrusolo perdió el control de su automóvil y cayó a una cuneta en las cercanías de Marqueron. El etarra quedó conmocionado durante unos instantes, lo que dio a los gendarmes el tiempo necesario para reducirle sin necesidad de utilizar sus armas. “Le inmovilizamos cuando intentaba sacar una pistola de una bolsa de viaje”, declaró el coronel Christian Brachet, jefe de la Gendarmería de Gironda. Era una pistola de perdigones, manipulada para disparar munición del calibre 22 largo.

Habló en francés

Atrapado, Urrusolo confesó su identidad: “Han hecho ustedes una bonita captura; soy un importante dirigente de ETA”, dijo a los policías. Según el coronel Brachet, Urrusolo habló siempre en francés y se negó expresamente a hacerlo en español, pese a que alguno de los agentes era hispanohablante.El jefe etarra transportaba en su bolsa abundantes documentos falsos: pasaportes, permisos de conducir, carnés de prensa e incluso identificaciones policiales. Lo que no llevaba Urrusolo era la documentación del Fiat Tipo, sustraído 24 horas antes, al que le había acoplado una falsa matrícula de Madrid. “Probablemente fue la carencia de los papeles del coche lo que le empujó a huir, y probablemente por eso se produjo la detención”, añadió Brachet.

José Luis Urrusolo Sistiaga fue trasladado a Burdeos, donde permanecía anoche. La juez antiterrorista parisina Laurence Le Vert se hizo cargo del caso y dirigió los interrogatorios, encaminados a tirar del hilo y desbaratar toda la infraestructura dependiente de Urrusolo, cuya función en Francia era actualmente la de jefe del aparato de cursillos de adiestramiento en armas y explosivos.

Fuentes policiales de París indicaron ayer que Urrusolo, como casi todos los etarras detenidos en Francia, sería acusado de tenencia ilícita de armas y de uso de documentos falsos, por lo que, de ser considerado culpable de esos delitos, debería cumplir condena en una cárcel francesa antes de ser extraditado a España.

El primer ministro francés, Alain Juppé, se encontraba ayer en Burdeos, ciudad de la que es alcalde. Juppé expresó su satisfacción por el éxito policial: “Me alegro de que podamos marcar puntos contra el terrorismo”, dijo. “La colaboración con las autoridades españolas en materia de lucha contra el terrorismo y la violencia es muy estrecha”, añadió.

Los gendarmes habían montado un control calificado por los vecinos de la zona como “espectacular” e inhabitual. Después de arrestar a Urrusolo, los agentes descubrieron en su poder una pistola adaptada para disparar munición del calibre 22, un permiso de conducir falso y varios pasaportes, uno de ellos en blanco, según fuentes policiales españolas. Este hecho y la circunstancia de que viajara en un coche con matrícula falsa de Madrid ha disparado las hipótesis.

Expertos antiterroristas reconocieron anoche que no podían precisar si Urrusolo pretendía, trasladarse en breve a Madrid o bien si iba a entregar el vehículo para que posteriormente fuese puesto a disposición del comando que actualmente opera en la capital de España. Este grupo asesinó la semana pasada al teniente coronel Jesús Agustín Cuesta en el barrio de La Estrella.

Fuentes policiales dan por seguro que Urrusulo era actualmente el responsable del aparato de cursillos de adiestramiento en armas, explosivos y manejo de coches bomba teledirigidos (kamikazes). Aunque los expertos le suponen integrado en el aparato de logística, consideran que hasta el momento no había pasado a ocupar la jefatura de este departamento, que quedó vacante el pasado verano a causa de la detención en Francia de Julián Atxurra Egurola.

 

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El asesino de las mil caras

“Lógicamente, mi mayor interés es saber si Urrusulo puede facilitar alguna pista sobre los secuestrados Cosme Delclaux y José Antonio Ortega Lara. Yo he pedido a la policía que de prioridad a este asunto”, declaró ayer el ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja. Sin embargo, los expertos antiterroristas dudan de que la captura de este destacado activista sirva para hallar algún hilo.

Una noche larga

“Ha sido una noche larga en la que los responsables de Interior hemos dormido poco, aunque la verdad es que merece la pena pasar, noches en blanco por esta causa”, relató el viceministro de Seguridad, Ricardo Martí Fluxà, quien dijo que conoció la noticia a través de una llamada de la Guardia Civil a las 12 de la noche del jueves.La operación continuó con la detención de la esposa de Urrusolo, Gemma Pérez de Berrueta y de su hijo lker, en la vivienda que ocupaban junto con una hija de siete años, en Roumagne, a unos 100 kilómetros de Burdeos. En las proximidades se localizó una caravana con matrícula de Madrid.

Gemma Pérez de Berrueta fue interceptada con una maleta en la que llevaba dos metralletas Uzi y un fusil de asalto G-3. En la casa se hallaron también dos ordenadores, un fax, documentación y ropa de Juan María Insausti Múgica, Karpov, y su compañera María Nieves Sánchez del Arco, ambos detenidos en noviembre, que hasta su expulsión de ETA compartían tareas con Urrusolo.

Un juez de la Audiencia Nacional se trasladará los próximos días a París para estudiarla documentación incautada al etarra, cuya extradición será solicitada por el asesinato de dos policías en Barcelona en 1991.

Fuente: El País

Historial del asesino

Su amplio historial criminal, según el Ministerio de Interior español, arrancó en 1977 cuando presuntamente se integró en el comndo de información y propaganda ‘Jaizkibel’.

Preparación en octubre de 1991 de un coche bomba en Zaragoza, que fue desactivado, y de los asesinatos del catedrático de Derecho Constitucional Luis Broseta, cuando salía de la Universidad de Valencia el 15 de enero de 1992, y de los suboficiales del Ejército de Tierra Virgilio Mas Navarro y Juan Querol Queralt, ametrallados al día siguiente en Barcelona.

Conocido por la policía española como “el hombre de las mil caras”, por su facilidad para cambiar de imagen, ‘Joseba’ cuenta con un amplio historial delictivo -se le imputan 16 asesinatos- de más de una treintena de atentados, en los que presuntamente participó de forma directa o indirecta.

En sus presuntas acciones en el seno de ETA, destaca la voladura del edificio de Telefónica de la calle Ríos Rosas de Madrid, en 1982; el asesinato del director general del Banco Central, Ricardo Tejero Magro, en 1985, y el del catedrático de Derecho Constitucional Manuel Broseta, en 1992.

Se crece que Urrusolo participó también en los secuestros del financiero Diego Prado y Colón de Carvajal, en 1983, y del empresario Emiliano Revilla, en 1988.

También se le atribuye, entre otros, el atentado con coche bomba contra un autobús de la guardia civil en la Plaza de la República Argentina de Madrid, en 1985, en el que murió un joven norteamericano y en el que resultaron heridos 18 guardias civiles.

El 12 de junio explosiona un paquete bomba en Madrid, matando a dos TEDAX en el momento y otro fallece al día siguiente por las heridas producidas.

La policía española sospecha además que Urrusolo podía estar detrás del atentado cometido el 19 de abril de 1995 contra el entonces líder de la oposición y actual presidente del Gobierno español, José María Aznar.

Fuente: El Mundo

 

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