Francisco de Asís Liesa Morote, asesinado SIN JUSTICIA

En 1978 la vida de un hombre no estaba segura ni en su casa de Bilbao. Cuatro jóvenes, arma en mano, entraron en el edificio de su domicilio encañonando al portero. Su esposa y tres muchachos a los que daba clase estaban presentes cuando uno de ellos pasó con don Francisco de Asís a una habitación contigua. Menos de cinco minutos tuvieron de conversación a solas. Un único disparo en la sien acabó con su vida.

Los cuatro asaltantes huyeron a pie… No fueron detenidos, no obtuvo Justicia la viuda ni su familia. Don Francisco de Asís Liesa Morote, descanse en paz, asesinado SIN JUSTICIA.

 

El segundo jefe de la Comandancia de Marina de Bilbao, capitán de corbeta Francisco Liesa, fue asesinado anoche en su domicilio por un comando de cuatro encapuchados. Este atentado, segundo que se produce contra mandos de las Fuerzas Armadas, coincide con una disposición oficial dada ayer que recuerda a jefes y oficiales la obligación de llevar consigo el arma reglamentaria. Nada más conocerse la noticia en el Senado, los periodistas preguntaron al almirante Gamboa si estos hechos suponen un intento de provocación directa al Ejército, a lo cual respondió: «No lo puedo decir. Aunque lo piense, no lo puedo decir.»

El segundo comandante de Marina de Bilbao, Francisco Liesa Morote, fue asesinado ayer a la puerta de su domicilio de un disparo en la sien, al negarse a acompañar a cuatro jóvenes encapuchados que, al parecer, pretendían secuestrarle. El suceso ocurrió a las ocho y diez de la noche en el número cuatro de la calle Maestro Mendiri, del barrio bilbaíno de Begoña. Minutos antes, una persona que vestía normalmente hizo señas al portero del inmueble, Isaac Criado, para que le abriese la puerta. Una vez que lo hubo hecho le preguntó si el señor Liesa se encontraba en casa y ante la respuesta afirmativa sacó un arma y le encañonó con ella. Al mismo tiempo, otros tres jóvenes que cubrían la mitad de su cara con pañuelos entraron en el portal.

Francisco de Asís Liesa Morote

Francisco de Asís Liesa Morote

Los autores del atentado obligaron al portero a que les condujese hasta el domicilio del militar después de decirle que no le iba a pasar nada si seguía sus instrucciones. El que había entrado con la cara descubierta se colocó también una capucha sobre la cabeza.

El piso del señor Liesa, a pesar de ser un tercero, está situado a unos diez metros de la puerta exterior del inmueble, en la misma planta en la que se encontraba el portero. Parece que la propia víctima fue la que abrió la puerta al comando, que se introdujo en la casa en compañía del portero. En ese momento se encontraban en el interior, además de la víctima, su mujer, Claudia Mestre, y tres alumnos de náutica a los que el señor Liesa estaba dando clases.

Una vez dentro, al menos tres de los cuatro integrantes del comando empuñaron sus armas, al mismo tiempo que uno de ellos preguntaba quién de los presentes era el señor Liesa. Su mujer, presa de un ataque de nervios, comenzó a gritar «asesinos», mientras que el militar trataba de calmarla diciéndole que no se preocupase, porque no iba a oponer resistencia.

Acto seguido, el autor material del asesinato se encerró en una habitación contigua con el señor Liesa, con el que mantuvo una conversación de unos cinco minutos. Al término, abrió la puerta de la habitación al mismo tiempo que decía: «Ya hemos terminado». Sin mediar ninguna otra palabra efectuó un sólo disparo a bocajarro sobre la sien del segundo comandante de Marina.

Los cuatro enmascarados se dieron a la fuga por la calle del Maestro Mendiri, en dirección a la de Amadeo Prim, por una zona muy accidentada. Algunas personas que presenciaron su carrera han manifestado que a ninguno de ellos les vieron subirse a un coche. De todos modos, a través de campas y calles sin iluminación, es posible descender desde el lugar del atentado en muy pocos minutos hasta el casco viejo de la ciudad.

La víctima dejó un reguero de sangre de treinta metros

La mujer y el portero vieron al señor Liesa recostado en un sofá, todavía con vida. Entre sus manos tenía unas gafas. Un médico de la vecina clínica de la Virgen Blanca le practicó los primeros auxilios, aunque apenas pudo hacer otra cosa que tratar de contener la hemorragia e introducirlo en una ambulancia que lo trasladó al Hospital Civil de Bilbao. Desde el domicilio de la víctima hasta el lugar en que lo recogió la ambulancia podía verse un reguero de sangre de unos treinta metros.

Francisco Liesa Moro te tenía 56 años y era natural de Barcelona. Estaba casado y tenía un hijo. Capitán de corbeta de la reserva naval activa, desde hace ocho años estaba destinado en la Comandancia de Marina de Bilbao, donde desempeñaba el cargo de segundo comandante. Recientemente había pedido el traslado a la ayudantía de Marina de Torrevieja (Alicante).

Almirante Gamboa: “Inseguridad permanente”

En Madrid, al abandonar la sala de sesiones del Pleno del Senado, el almirante Gamboa, senador por designación real, manifestó sobre el atentado: «Debo dolerme de que estemos en esta situación, que es muy triste hoy cae un guardia civil, otro día puede ser un policía armado, y así. Estamos en una permanente sensación de inseguridad y no se puede vivir a gusto. »

Preguntado sobre si podría haber algún intento de desestabilizar la situación cuando la Constitución ha entrado en el tema de las autonomías, el senador Gamboa afirmó que quizá haya una relación entre el debate del tema autonómico y los intentos subversivos de ETA. En cuanto a si esté atentado puede suponer un intento de provocación directa al Ejército, manifestó: «No lo puedo decir. Aunque lo piense, no lo puedo decir. »

El ministro del Interior, señor Martín Villa, abandonó el Senado precipitadamente al ser informado de lo ocurrido. A su vez, el presidente del Consejo General Vasco, señor Rubial, declaró: «Lamento el suceso. Por ese camino no vamos a lograr la Constitución que todos deseamos.»

Noticias procedentes de Bilbao indican que han sido establecidos fuertes controles de carretera en todos los accesos a Bilbao.

Fuente: El País

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